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El lado oscuro de las tarjetas revolving: cuando pagar menos es pagar más


Escrito 23 Oct 15

Una de las ventajas de las tarjetas de crédito es que nos permiten financiar compras y reembolsar el dinero dispuesto mediante el pago de cuotas mensuales. Las tarjetas que admiten esta modalidad de pago, también llamadas tarjetas revolving, pueden ser una buena manera de conseguir financiación para adquirir bienes o servicios de importe elevado, pero si no se utilizan con responsabilidad pueden llegar a ser muy peligrosas . Antes de usar una de estas tarjetas de crédito es importante conocer bien todas sus características (tipo de interés, importe mínimo de las cuotas, comisiones) y saber planificar correctamente los pagos para evitar endeudamientos.

¿Qué es una tarjeta revolving?

Las tarjetas revolving son tarjetas de crédito que admiten la modalidad de pago a plazos. Dicho en otras palabras, permiten financiar todo tipo de compras y devolver el crédito usado mediante el pago de cuotas mensuales, que pueden ser fijas o un porcentaje del capital a deber. A diferencia del pago total, con el pago aplazado sí que hay que pagar intereses a la entidad prestamista, que se irán generando cada mes sobre el capital a deber. Otra característica fundamental de las tarjetas revolving es que permiten “recargar” el crédito, es decir, se puede volver a usar el dinero amortizado. Por ejemplo, si una persona se gasta 6.000 € con una tarjeta revolving y amortiza 1.500 €, podrá volver a utilizar el dinero reembolsado para realizar nuevas compras.

Para ganar clientela, muchas entidades aseguran que con sus tarjetas revolving es posible financiar grandes compras e ir pagándolas poco a poco con cuotas bajas. Aunque pueda parecer muy cómodo, lo cierto es que usar de esta manera una tarjeta de crédito puede llegar a ser muy peligroso. El interés de estas tarjetas puede llegar a ser de hasta el 30 %, muy superior al de los préstamos personales, por lo que el pago a plazos nos puede salir bastante caro. No obstante, hay tarjetas que aplican un tipo de interés más bajo: por ejemplo, si compramos a plazos con la Tarjeta Mundo 1 2 3 se nos aplicará un interés del 12,68 % TAE el primer año. Por otro lado, las asociaciones de consumidores avisan de que la posibilidad de “recargar” el crédito puede incentivar a comprar de manera irresponsable.

Desde el comparador HelpMyCash alertan de otro peligro que esconden las tarjetas revolving: es muy fácil endeudarse con ellas, pero muy difícil saldar la deuda, especialmente si se pagan cuotas mensuales bajas. Por ejemplo, si una persona se gasta 6.000 € con una tarjeta de crédito con un interés del 26,82 % TAE (2 % mensual) y decide devolverlos pagando el 3 % de la deuda cada mes, tardará más de 15 años en reembolsar el crédito y pagará más de 10.000 € en intereses. En cambio, si devuelve esos 6.000 € pagando el 50 % de la deuda cada mes, tardará unos 8 meses en reembolsar el crédito y pagará unos 250 € de intereses. Por eso, si se financian compras con tarjetas revolving, no se debe pagar nunca la cuota mínima.

Balance transfer para financiar deudas contraídas con tarjetas revolving

Debido a la falta de información, muchos usuarios de tarjetas revolving se han endeudado más de la cuenta durante los últimos años. Para resolverlo se creó el servicio balance transfer, que permite financiar las deudas contraídas con otras tarjetas a un interés menor.  No obstante, antes de utilizar este servicio es importante tener en cuenta el interés que se aplicará una vez pasado el tiempo de la oferta, además de otros costes como las comisiones del servicio o las cuotas de mantenimiento. Actualmente, la única tarjeta en España con servicio balance transfer es la tarjeta de crédito Barclaycard Oro, con la que se pueden cancelar deudas contraídas con tarjetas de otras entidades y financiarlas hasta en 12 meses al 0 % TIN (7,53 % TAE).


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