pagar con la cara

Al dinero en efectivo le están saliendo competidores cada vez más duros. Dejar la cartera en casa va a dejar de ser algo puntual o aislado, para convertirse en algo habitual gracias a la aparición de nuevos métodos de pago. No solo la tarjeta de débito o crédito puede salvarnos de no llevar suficiente dinero en el monedero, también nuestro teléfono móvil y ahora nuestra cara o la palma de nuestra mano.

En un restaurante de Barcelona ya es posible pagar con reconocimiento facial y, en el otro lado del charco, Amazon está probando el pago con la mano en sus supermercados Whole Foods. Y aunque el método de pago más utilizado en España siga siendo el dinero en efectivo, desde el comparador financiero de HelpMyCash.com aseguran que esta tendencia está cambiando y que la desaparición del efectivo puede ser una realidad a medio plazo.

Pago con reconocimiento facial

Face To Pay Viena es la primera solución de pago por biometría que podemos encontrar en un establecimiento en España dirigido a un público general. Este proyecto, aún en pruebas, ha sido posible gracias a Payment Innovation Hub y la cadena de restaurantes Viena. Durante los próximos dos meses será posible pagar con la cara en el establecimiento situado en el 405 de Avenida Diagonal, en la ciudad Condal. 

Su funcionamiento es muy sencillo. Tan solo será necesario descargar una aplicación en nuestro teléfono móvil, rellenar un formulario con nuestros datos personales, nuestros parámetros biométricos faciales y en tan solo unos segundos nuestra consumición quedará abonada.

Por otra parte, Payment Innovation Hub, que se fundó gracias a CaixaBank, Global Payments Inc., Samsung, Visa y Arval, hizo posible que en algunos cajeros de CaixaBank sus clientes pudieran retirar efectivo con reconocimiento facial. Pero no son los únicos, entidades como BBVA o Banco Sabadell también están probando los pagos invisibles o mediante biometría facial en sus centros corporativos.

De la evolución a la revolución 

En países como Dinamarca o Suecia al menos el 60% de los pagos son electrónicos. En España, aunque el porcentaje es menor, crece año tras año gracias a la innovación tecnológica. La seguridad, comodidad o facilidad de uso son solo algunos de los principales motivos de su creciente popularidad, sobre todo entre los más jóvenes. 

La desaparición de oficinas bancarias y, con ellas, algunos cajeros automáticos hace que cada vez se prescinda más del monedero físico para utilizar más un monedero virtual. 

Hay incluso quienes se aventuran a afirmar que la desaparición del dinero en efectivo haría desaparecer la corrupción.