Mucho se ha hablado últimamente de las hipotecas variables que, debido al desplome del euríbor, ahora tienen un interés negativo. En estos casos, en teoría, el banco tendría que pagar al cliente. Sin embargo, según el comparador bancario online HelpMyCash.com, habrá hipotecados a los que no se les aplicarán esos tipos por debajo del 0%: los que tengan una cláusula cero, los que firmaron después de la nueva ley… Por ello, a continuación repasamos quién tendría derecho a exigir el cobro de esos intereses negativos.

Diferencial de menos del 0,356%

La cotización media del euríbor en el pasado mes de agosto fue del -0,356%; la más baja de toda su historia. En consecuencia, para que una hipoteca variable tuviera un interés negativo, debería contar con un diferencial inferior al 0,356%. Asimismo, la revisión de la cuota debería hacerse con el valor de este índice registrado en agosto.

Los préstamos hipotecarios más recientes tienen diferenciales que rondan el 1%, pero hace un tiempo, entre los años 2006 y 2010, sí era habitual encontrar hipotecas variables con un interés de euríbor más 0,3% o hasta inferior. Por aquel entonces, esta referencia cotizaba por encima del 2% o incluso del 4%, así que los bancos ni siquiera se planteaban la posibilidad de que pudiera caer en valores negativos. 

También muchos empleados de la banca cuentan con hipotecas con diferenciales de menos del 0,356%. Según HelpMyCash.com, es habitual que las entidades ofrezcan unas mejores condiciones de financiación a sus trabajadores, por lo que los bancos tienen en nómina a la mayoría de los titulares de préstamos a tipo negativo.  

Sin interés mínimo

Otra condición que debe darse es que el crédito no tenga ningún interés mínimo. Es decir, que en la escritura no se establezca una cláusula cero (un tipo mínimo del 0%) o cualquier otro límite a la variabilidad de los intereses: un suelo legal del 1%, un tipo mínimo equivalente al diferencial cuando el euríbor cotice por debajo del 0%, etc. 

Según la doctrina que marcó el Tribunal Supremo en el caso de las cláusulas suelo, ese interés mínimo es válido y legal siempre que pase el control de transparencia. Esto es, que no es abusivo mientras el banco informara al cliente tanto de su existencia como de sus consecuencias en caso de aplicación. 

Lo comentado es válido para las escrituras firmadas antes de la entrada en vigor de la Ley Reguladora de los Contratos de Crédito Inmobiliario. Las hipotecas contratadas a partir del 16 de junio de 2019 no pueden tener un interés negativo, pues así lo establece la nueva normativa. Paralelamente, también prohíbe la aplicación de cualquier otro tipo mínimo.

¿Los bancos ‘pagarán’ intereses?

A los que cumplan los requisitos mencionados se les debería aplicar, en teoría, un tipo negativo. Así, el banco les tendría que pagar esos intereses descontándolos del capital reembolsado mensualmente a través de las cuotas de la hipoteca. Dicho de otro modo, sus mensualidades deberían ser aún más baratas tras la revisión, pues la entidad debería restar el interés negativo al principal pendiente de amortizar.

De momento, los intereses negativos son poco importantes (apenas unas décimas), así que esos descuentos no serán muy grandes. Aun así, los bancos consultados por HelpMyCash.com declaran que optarán por aplicar un tipo del 0%, pues señalan que es contradictorio pagar al cliente por prestarle dinero. 

Sin embargo, como señalan asociaciones de consumidores como la OCU, si se atiende a lo estipulado en el contrato, los clientes con una hipoteca a tipo negativo tienen derecho a cobrar esos intereses. Por lo tanto, pueden reclamárselo al banco si este opta por aplicar un tipo del 0%, ya sea extrajudicialmente o a través de los tribunales. Asimismo, desde el comparador online explican que los titulares de estos créditos pueden aprovechar su circunstancia para negociar una mejora del contrato a cambio de no reclamar.