El  ValueShares U.S. Quantitative Value es un producto financiero compuesto por acciones estadounidenses que cumplen el  doble requisito de ser de alta calidad y de estar baratas. Se trata de un ETF (Exchange-Traded Fund), o sea un fondo de inversión cotizado cuyas participaciones pueden ser adquiridas directamente en bolsa como si se tratara de una acción cualquiera.

El fondo, que consta de unos 50 títulos, sigue un enfoque de inversión  típicamente  value, es decir, basado en seleccionar acciones cuyo precio está por debajo de su valor fundamental.

El fondo es gestionado por  Alpha Architect (nada que ver con AlphaClone, cuyos productos intentan “clonar“ las carteras de los mejores inversores), del que también he escrito un artículo. Ver AlphaClone o cómo clonar a los genios de la inversión.

Alpha Architect es una institución de asesoría financiera registrada en la SEC (Securities Exchange Commission, el equivalente en Estados Unidos a la Comisión del Mercado Nacional de Valores), que ofrece sus servicios financieros a través de ETFs (fondos cotizados) y gestión personalizada de cuentas. En el mundo de la inversión, se entiende por  alfa la rentabilidad que supera a un índice tomado como referencia.

Las acciones seleccionadas deben satisfacer los  siguientes requisitos:

  • Pertenecer a sociedades de mediana o alta capitalización de la bolsa de Estados Unidos.
  • Se prevea que dichas sociedades no van a sufrir problemas de solvencia.
  • No exista riesgo de que sus estados financieros hayan sido manipulados.
  • Tengan una baja relación entre el Enterprise Value y el beneficio operativo.

El  Enterprise Value es la suma de la capitalización (número de acciones multiplicado por el precio de la acción) más la deuda financiera neta. El beneficio operativo es la diferencia entre los ingresos y los gastos directamente asociados con el negocio, como proveedores, personal, gastos generales y amortizaciones.

Las acciones se clasifican según su  valoración relativa de acuerdo con el ratio Enterprise Value / Beneficio de explotación, para ordenarlas de más a menos barata, y según su calidad a partir de criterios de fortaleza financiera y sus “fundamentales a largo plazo“ (no queda claro a qué se refieren por ello).

Una vez obtenidos esos rankings, se seleccionan las empresas de mayor calidad que estén más baratas.

El  ValueShares U.S. Quantitative Value ETF, cuya evolución diaria puede seguirse en páginas como Google Finance o Yahoo Finance con el ticker QVAL, empezó a cotizar el 22 de octubre de 2014 a un precio de 24,71 $. El 30 de noviembre de 2015 cerró a 23,75 $ y en ese período ha pagado 0,2469 $ en dividendos. La rentabilidad, por tanto, ha sido negativa en un 2,89%. En el mismo lapso de tiempo, el índice de referencia, el S&P 500 con dividendos ha pasado de 3513,47 a 3882,84 puntos, lo que supone una revalorización del 10,51%. Esto significa que  el producto no ha generado alfa, pues se ha quedado 13,4 puntos por debajo del mercado.

El resultado es sorprendentemente negativo debido a la gran disparidad de su rentabilidad respecto a la referencia del mercado teniendo en cuenta la cuidadosa selección de acciones y que el fondo se halla muy diversificado (50 títulos). Dado que el producto tiene todavía una vida muy corta no se puede aún sacar una conclusión sobre su capacidad para superar al mercado a largo plazo. Las estrategias de inversión  producen a menudo resultados cíclicos, por lo que es posible que el contexto actual del mercado americano no sea propicio a estrategias basadas en el valor.

No obstante, es raro que una buena estrategia de inversión produzca malos resultados durante dos, a lo sumo tres, años consecutivos. Si el producto comentado no ha generado alfa antes de octubre de 2017, lo más probable es que haya algún defecto en el diseño de la estrategia.