La teoría nos dice que la deuda corporativa debería ofrecer una rentabilidad superior que la deuda gubernamental. Los motivos de ello parecen claros:

 

  1. Se presupone que el riesgo de impago de una compañía es mayor que la de un Estado.
  2. Los bonos corporativos suelen ser menos líquidos que los gubernamentales.

 

Pero esto, que hasta hace unos años era lo “normal”, se ha puesto en duda y existen emisiones de compañías de la Eurozona que están negociándose a tipos de interés más bajos que la deuda gubernamental.

La crisis soberana en la Eurozona nos ha llevado a una situación “anómala” ofreciéndonos numerosos ejemplos de que invertir en deuda corporativa puede resultar menos rentable que invertir en deuda soberana.

 

En definitiva, se ha producido un importante cambio en el riesgo relativo entre la deuda corporativa y la gubernamental, y el inversor considera, en muchos casos, que invertir en deuda de gobierno puede resultar menos seguro que invertir en deuda corporativa.

 

CDS España CDS Repsol

 

Justificaciones para este cambio de percepción de riesgo podrían ser:

 

  1. Desde el inicio de la crisis económica las compañías han realizado un importante adelgazamiento de los balances, mientras que los Estados han realizado una mala gestión de sus finanzas que los ha llevado a la situación actual.
  2. La internacionalización ha beneficiado a las compañías permitiendo la distribución de su deuda geográficamente y por divisas, diversificando su riesgo de impago. Por el contrario para los Estados el efecto ha sido perjudicial, pues la crisis ha disminuido su capacidad para repagar su deuda. No hay más que ver la reestructuración de la deuda griega.

 

 

Finalmente, los Estados están realizando reformas impopulares (recortes de gasto público, subidas de impuestos, reformas de los mercados de trabajo y pensiones…), aunque necesarias. Los rescates de países como Grecia han tenido un impacto negativo en la deuda de gobierno habiéndose producido quitas y produciendo escenarios de escasez de liquidez. La credibilidad del pago de deuda de otros Estados de la Zona Euro se ha puesto en entredicho.

 

¿Hasta cuándo esta situación?