El 23 de julio de 2012 la CNMV decidió imponer el veto a las “posiciones cortas” aludiendo al complejo proceso de transformación que estaba atravesando el sistema bancario español y la volatilidad que dicho proceso producía.

 

Como sabéis, las posiciones cortas son aquellas que permiten beneficiarse de una caída en el precio de las acciones, índices u otro tipo de activo negociado.

 

Ayer la CNMV decidió no prorrogar la medida ya que habían “remitido los hechos y circunstancias que motivaron la adopción del acuerdo”.

 

Los defensores del libre mercado argumentan que prohibir los “cortos” supone intervenir en la formación de precios de acuerdo con los ajustes entre oferta y demanda, y que la operativa no ejerce ningún efecto en la evolución de un título a medio plazo ya que si baja de precio y su valor sigue siendo demandado, atraerá el interés de los compradores hasta reconducirlo a un precio justo.

 

Más allá de los beneficios empresariales, las bolsas parecen estar beneficiándose del trasvase de fondos procedente de los activos de renta fija y así como de la relajación del riesgo sistémico. Puesto que la bolsa española partía de niveles muy bajos y que uno de los focos del riesgo soberano era precisamente España, el IBEX 35 se había venido comportando mejor que otros índices. Sin embargo desde que se empezó a descontar la noticia, su evolución ha dado un giro radical frente a la del resto de bolsas. 

 

¿Pensáis que las posiciones cortas realmente inciden en el comportamiento de la renta variable?