Durante los últimos días estamos asistiendo a nuevos acontecimientos en el conjunto de países emergentes que nos llevan a monitorizar su coyuntura, con más detalle del que lo veníamos haciendo.

Como ya apuntábamos la semana pasada, no son pocas las instituciones que están revisando sus perspectivas de crecimiento para China.

Ayer nos despertábamos con nuevos datos sobre la actividad manufacturera del gigante asiático, que se contrajo por segundo mes consecutivo en junio y se encuentra en su peor nivel de los últimos nueve meses según el indicador que publica la entidad financiera HSBC.

Paralelamente Ben Bernanke anunciaba que la retirada de los estímulos económicos mediante la compra de activos financieros comenzase a finales de 2013 para concluir en 2014. Nos planteamos cómo puede afectar esta decisión de la Reserva Federal (FED) a las economías de países emergentes, que se han nutrido de las políticas monetarias expansivas occidentales.

En el caso de países como Brasil, su economía se apoya en gran medida en las exportaciones de materias primas, siendo China su principal destino. El exceso de liquidez general de la economía favorece la inflación en las materias primas. Con el mencionado drenaje de liquidez de la FED y ante las tensiones crediticias que parecen empezar a emerger en China, puede producirse un impacto negativo en las exportaciones brasileñas hacia China y con ello un deterioro en las perspectivas de crecimiento del país sudamericano.

Esta desaceleración del crecimiento brasileño se produce en un contexto de presiones inflacionistas no acompañadas por mejoras salariales, lo que repercute negativamente en el poder adquisitivo de sus ciudadanos e incentivan revueltas como las que están teniendo en lugar en los últimos días.

Situaciones similares pueden vivir los países más dependientes del consumo chino.

En definitiva… ¿creéis que los inversores tienen motivos para poner en revisión su posicionamiento en emergentes más allá de las decisiones que puedan tomar desde un punto de vista táctico?