La inercia que está empezando a adueñarse de los mercados no es casualidad, y es que se están empezando a despejar buena parte de los focos de mayor riesgo que llenaban las portadas hace poco más de un mes: la macro parece habernos dado una tregua, la FED ha batido ampliamente las expectativas y el BCE ha cambiado radicalmente de discurso.

 

La Reserva Federal anunció ayer un nuevo programa de compras de activos vinculado a la evolución de la economía americana, y más concretamente a la tasa de paro. La principal diferencia respecto al QE1 y QE2 es que es cuantitativamente ilimitado, lo que refuerza sin duda su carácter expansivo.

 

El anuncio de compra de deuda anunciado por el BCE está cumpliendo sin duda con uno de sus objetivos; rebajar la luxación a la que estaban sometidos los mercados de deuda. Principalmente periféricos, en cuyo foco ya sabemos están Italia y España. Respecto al posible rescate de España, creemos que el dilema al que se enfrenta el gobierno tiene dos componentes: 1) por un lado la repercusión electoral en Galicia y Euskadi; 2) por otro lado, si el objeto de la ayuda es reducir los intereses que se pagan por la deuda y el anuncio del BCE ya ha provocado que la prima disminuya. ¿Es absolutamente necesario pedirlo?

 

Es evidente que el fondo de mercado ha mejorado sustancialmente aunque las perspectivas económicas siguen sin estar nada claras. Mientras tanto creemos que la forma más prudente de aprovecharse de esta menor aversión al riesgo es acudiendo al mercado primario de renta fija. Para atraer la atención de los inversores las empresas pagan por estos bonos un tipo de interés superior al de sus comparables y esa prima tiende a reducirse en los primeros días de negociación.

 

Conclusión: creemos que actualmente la operativa de trading en el mercado de renta fija primario ofrece el mejor binomio rentabilidad riesgo ante esta mejora de sentimiento generalizada.