Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

La importancia de llamarse Deutsche


Escrito 22 Jan

22 de enero de 2014

Hace algo más de un siglo Oscar Wilde escribía una obra, The importance of being Earnest, que en castellano se ha traducido como “La importancia de llamarse Ernesto”.

Es una extraña traducción (literalmente, la correcta sería “La importancia de ser serio”), que se entiende mejor si se tiene en cuenta que Ernest es el nombre con el que se presenta uno de los protagonistas de la obra.

Wilde pretendía, con el juego de palabras Ernest/Earnest,  decirnos que ciertos nombres propios nos predisponen a pensar que, quien los tiene, tiene también las virtudes que el nombre sugiere.

Que un banco se llame Deutsche, sin más, sugiere seriedad, solidez, solvencia. Valores, todos ellos, muy apreciados para un inversor en el sector financiero.

Deutsche Bank, anteayer, convocó a los inversores para una presentación preliminar de resultados. Habló una de las dos cabezas del banco. Porque es un banco que no tiene un solo Presidente, sino dos, ni un solo Consejero Delegado, sino dos, que son los mismos dos que son copresidentes.

Este tipo de arreglos en la cúpula directiva suelen darse solo en situaciones de fusión reciente entre dos entidades, y suelen durar muy poco. Pero en Deutsche Bank, sin fusión alguna que lo “justifique”, se ha instalado esta bicefalia de forma estable. Dejémoslo ahí, y pensemos que estaba hablando el jefe.

¿Qué nos dijo? Básicamente que el cuarto trimestre registraba pérdidas y que el beneficio neto que podíamos esperar para el conjunto del ejercicio apenas superaría los 1.000 millones de euros. A pesar de que el beneficio operativo superaba los 8.000 millones, cifra solo alcanzada en 2006, un buen número de resultados extraordinarios negativos, entre los que sobresalían más de 2.500 millones de costes en pleitos, el resultado neto final quedaba muy pobre.

Para que nos quedáramos un poco más tranquilos nos hizo saber que el banco seguía teniendo otros 2.500 millones de euros reservados para pagar posibles nuevos costes de pleitos (litigation costs)  y que, si bien en 2014, todavía pesaría bastante la digestión de la herencia recibida (legacy costs), en 2015 el banco ya estaría en disposición de recuperar una cifra de beneficio neto no muy alejada de la de beneficio operativo.

Es decir,  y esto lo digo yo, que si el banco obtiene un beneficio operativo de más de 8.000 millones de euros de beneficio operativo, podríamos esperar un beneficio neto del orden de 6.000 millones. Ahora mismo su capitalización bursátil es de aproximadamente seis veces esa cifra.

La primera reacción del mercado a la presentación no fue muy positiva. La acción cayó un 5%, aunque ayer empezó una recuperación que prosigue, y que creo que se va a consolidar. Y creo que lo va a hacer porque el principal riesgo que pesa sobre el banco, el de una necesidad de ampliación de capital, parece alejarse a medida que se va concretando el sistema de cómputo del nuevo ratio de apalancamiento que requerirá Basilea. El 3% de core tier 1 sobre total activos que debería entrar en vigor en 2017 y que Deutsche Bank, sin ajustes, no alcanza, con los ajustes previstos (posibilidad de compensar activos y pasivos con la misma contrapartida, en algunos casos), estaría claramente al alcance del banco en el año 2015.

Para las agencias de rating, como para Gwendolen Fairfax en la obra de Wilde, no es lo mismo llamarse alemán que llamarse santanderino o bilbaíno. Por eso, digan lo que digan los ratios de capital, Deutsche Bank mantiene un rating A, frente al BBB de Santander o el BBB- de BBVA.

Josep

 

 


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