26 de marzo de 2015

No soy partidario de cambiar por cambiar, y suelo mover poco y lentamente la cartera de valores. Desde luego, no soy un buen cliente para los brokers, a pesar de que durante muchos años, cuando dirigía un equipo de análisis de una sociedad de valores, las comisiones de intermediación me pagaban el sueldo. Llámenme desagradecido si quieren, pero de mí no podrán esperar una frenética rotación del fondo.

Las decisiones de compra o de venta de los valores atienden, por decirlo de forma resumida, a una sola razón: la discrepancia entre la valoración fundamental y el precio de mercado. Ni a la sensación de que en un momento haya "una tendencia favorable al valor o al sector" ni al "momentum" (que, entre nosotros, nunca he entendido muy bien qué significa), ni a otro tipo de consideraciones cortoplacistas más o menos intuitivas.

Tenía Bayer en cartera desde el día que iniciamos el fondo, hace ya 22 meses. Cuando la compramos por vez primera nos pedían menos de 80 euros por acción y entonces estaba claramente barata. La seguimos comprando, a 90, a 100 y a 110 euros. Dejamos de comprarla en 120, y cuando ha estado en más de 130 euros la hemos vendido. ¿Por qué? Simple y llanamente, porque aunque sigue siendo una compañía excelente, que no ha defraudado en la evolución de sus negocios, y sobre la que no hemos cambiado nuestra elevada valoración fundamental, ha alcanzado ya el precio que consideramos razonable. Con Deutsche Telekom pasa algo parecido. Cuando la compramos hace algo menos de dos años a 8 euros su precio presentaba una gran discrepancia con su valoración fundamental. Por encima de 16 euros ya no existe discrepancia; nos piden por ella lo que vale. Por ello la vendemos.

Y en sustitución de ambas empresas incorporamos dos que consideramos que presentan una marcada discrepancia entre el valor fundamental y el precio: la petrolera italiana ENI y la eléctrica alemana RWE. La segunda ha resultado muy perjudicada en sus resultados por la regulación y la primera ha sido muy castigada en cotización por la caída del precio del crudo. Son situaciones anormales, que juzgo coyunturales, aunque la coyuntura puede ser larga, y puede ser necesaria mucha paciencia hasta que las aguas vuelvan a su cauce. Pero cuando lo haga las ganancias serán notables.

Josep