25 de noviembre de 2015

Un cuarto de siglo atrás, se hizo muy popular la expresión ¡A jugar! con la que el mítico presentador de televisión Joaquín Prat abría el concurso "El precio justo". Los concursantes tenían que aproximarse lo más posible en sus pronósticos, sin pasarse, al precio de una serie de bienes que les eran expuestos para su juicio. 

En esa época, participar en un concurso era un entretenimiento. A una suspensión de pagos se la llamaba suspensión de pagos, lo que era bastante claro e ilustrativo de la situación. Como lo eran sus consecuencias, denominadas quita y espera, que como su nombre indica significan cobrar menos y más tarde.

Con el nuevo siglo, el lenguaje de lo políticamente correcto se ha impuesto, y ahora una suspensión de pagos con quita y espera no se llama así. Su nombre es algo más optimista, algo más lúdico, algo más conciliador: concurso de acreedores con convenio. Hoy nos hemos desayunado con el anuncio de que una gran empresa española ha anunciado que solicitará un "preconcurso". A diferencia de lo que sucede en los concursos televisivos, la participación en estos concursos que organizan las compañías  no es voluntaria, y los posibles invitados a concursar no esperan con alborozo ser llamados " a jugar".  Y ello está incidiendo negativamente en la cotización de los bancos que le han prestado dinero. De momento la cotización de sus acciones está suspendida, pero sus bonos cotizan ya a un 15% del valor nominal, anticipando que "la quita" será sustanciosa.

Las cuentas de la empresa que estudia la posibilidad de invitar a sus acreedores a un concurso son objeto de controversia. Parece que no se sabe muy bien exactamente cuánto debe, o por lo menos, cuánto debería si un nuevo accionista, solvente y fiable, estuviera dispuesto a inyectar capital fresco. 

Intentar determinar, en estas circunstancias, el precio justo de sus acciones o de sus bonos, es harto difícil. Hay que ser un auténtico jugador. E incluso en ese caso, recuerden las normas de Joaquín Prat: aproxímense lo más posible, pero si se pasan, perderán.

Josep