18 de octubre de 2013

Ayer conocíamos que, definitivamente, Carlos Slim retiraba la oferta para hacerse con el control de la operadora de telecomunicaciones holandesa KPN. La oposición de las fuerzas vivas locales (por no decir simple y llanamente del poder político) representadas por la fundación que, hoy por hoy, es la principal accionista de la compañía le han hecho desistir del intento. Las acciones de KPN registraban marcados recortes en bolsa para desgracia de aquellos que pudieran estar especulando sobre una espiral de ofertas y contraofertas que dinamizaran la cotización.

La bolsa europea tiene, entre sus grandes compañías, un buen número de antiguos monopolios públicos. Las operadoras tradicionales de telecomunicaciones, las eléctricas, las gasistas, las suministradoras de agua, los servicios de correos, o las petroleras son, en buena parte antiguos monopolios públicos. O si no eran explícitamente públicos (como es el caso de algunas compañías eléctricas españolas) sí que operaban de facto en régimen de monopolio en determinadas zonas geográficas y con una cuenta de resultados fortísimamente condicionada por la voluntad de los poderes públicos. Plantearse ofertas hostiles, contrarias a la voluntad (muchas veces no explícitamente manifestada, pero sabida) del gobierno de turno en estos sectores no es realista. Recuerden las idas y venidas de candidatos a propietarios, propietarios coyunturales y propietario final en Endesa como ejemplo de que los políticos, en estos temas, todavía pintan bastante. Al final del proceso, la eléctrica pública española, ha pasado a ser una filial de la eléctrica pública italiana, tras un proceso en el que absorbió a diversas eléctricas privadas. En las mismas fechas en que Enel se hacía con el control de Endesa, Telefónica empezaba a configurarse como accionista de referencia de Telecom Italia. Puede ser una simple coincidencia cronológica. Pero tengan por seguro que si Telefónica terminara por hacerse con el control de Telecom Italia no sería contra la voluntad del gobierno italiano. Como tampoco será verosímil que Eni se convierta en accionista de referencia en Gas Natural Fenosa (compañia resultante de la fusión de dos privadas, pero con tarifas reguladas) sin la aquiescencia del gobierno español.

Mucho habría que hablar sobre los procesos de privatización e incentivación de la competencia en los que se conocían tradicionalmente como monopolios naturales. Sobre si tiene sentido triplicar o cuadruplicar esfuerzos inversores en activos fijos, gastar en publicidad y call centers, y si todo ello redunda en una mejor calidad y precio del servicio para el consumidor. Otros días habrá para hablar de ello con más detenimiento.

Don't fight the Fed es la expresión más conocida en el mercado para señalar los riesgos de pelearse contra el que manda. La opa hostil es un concepto no aplicable a las compañías cuya cuenta de resultados depende en buena medida de la voluntad del regulador.

Josep