24 de noviembre de 2015

Esta mañana cantaba las excelencias de la inversión bursátil a largo plazo y, más concretamente, la oportunidad de comprar acciones de grandes valores europeos ya (concretamente, mi fondo), ante un auditorio de inversores profesionales.

Mientras tanto Turquía derribaba un bombardero ruso que se dirigía a castigar objetivos del Estado Islámico en Siria. Las bolsas caen un uno y pico por ciento, y la explicación obvia a dicha caída no es otra que la gran situación de inestabilidad y las complicaciones bélico-político-económicas que pueden derivarse del derribo del avión.

Los bajistas son muy proclives a apuntarse a bombardeos. Yo me limito a lamentarlos. Desgraciadamente no está en mi mano evitarlos y, afortunadamente, tampoco lo está ordenarlos. En mi infancia nunca fui lector de Hazañas Bélicas. Prefería Mortadelo y Filemón, una pareja pegada a la realidad, constante y capaz de sobreponerse a cualquier adversidad. Quizás gracias a su influencia tengo un carácter optimista, el más adecuado para un inversor bursátil.

Josep