12 de febrero de 2014

L'Oréal y Sanofi son empresas francesas. Y Nestlé es suiza pero de cantón francófono. Por ello he utilizado la conocida expresion francesa "Ménage à trois", o arreglo entre tres cuando uno duda entre dos posibles parejas, para denominar la extraña relación accionarial que mantienen estas tres compañías. Este tipo de uniones suelen ser inestables, y cuando se rompen el trío no suele convertirse en pareja, retomando cada miembro su andadura en solitario.

Hasta anteayer Nestlé tenía el 29,4% del capital de L'Oréal y ésta el 9% del capital de Sanofi. El origen de la participación de L'Oréal en Sanofi está en la fusión entre ésta y la que fuera filial de dermatología de L'Oréal, Synthélabo, en la que la líder mundial de cosméticos recibió en pago acciones de la farmacéutica. La participación de Nesllé en L'Oréal, que le convertía en segundo principal accionista de la compañía, solo ligeramente por detrás de la familia Schueller-Bettencourt propietaria de un 30,6% del capital siempre se ha interpretado en el mercado como representativa de la voluntad de la multinacional suiza de estar preparada para una posible toma de control definitiva. Los conflictos generacionales de la familia Bettencourt, que incluyen intentos de inhabilitación, a petición de su propia hija,  de la nonagenaria matriarca de la compañía e hija del fundador, han mantenido viva la llama de la especulación.

Al compás de los rumores de mercado que apuntaban a la salida completa de Nestlé del accionariado de L'Oréal, las acciones de la francesa subían anteayer más de un 3%. Ayer conocimos con exactitud en que consistía la salida de Nestlé. Y no era completa, sino parcial, y las acciones cayeron el 3% que habían subido. La suiza vende a L'Oréal un paquete accionarial equivalente al 8% del capital total de la compañía, a cambio del 50% de la filial conjunta de dermatología Galderma, que pasará a constituirse en cabecera de su nueva división Skin Health, y 3.100 millones de euros. L'Oréal amortizará las acciones adquiridas, lo que supondrá un aumento del beneficio por acción previsto para 2014 del 5%. Tras esta operación la distancia entre las participaciones accionariales de la familia Schueller-Bettencourt (33,3%) y Nestlé (23,3%) en el capital de L'Oréal, aumenta, en lo que podría ser solo un primer paso para una desvinculación total.

Para hacer frente al pago de la cantidad comprometida a Nestlé, a L'Oréal le bastará prácticamente con la tesorería acumulada, complementada con financiación a corto plazo que podrá devolver en el espacio de un año. Para adquirir la totalidad del paquete accionarial restante en propiedad de Nestlé (18.000 millones a los actuales precios de mercado) serían necesarios muchos más recursos. La venta de su paquete accionarial en Sanofi (a la propia farmacéutica, también para su amortización) permitiría financiar la mitad de dicho importe, y para el resto no debería tener dificultades de financiación a un coste y plazo razonables, teniendo en cuenta su holgada generación de caja. Si algún día se produce la salida de L'Oréal del accionariado de Sanofi, no nos debería extrañar que ésta revitalizara su oferta dermatológica.

La frontera entre farmacia, parafarmacia y cosmética en el cuidado de la piel no es clara. Por lo menos para el consumidor. El elixir de la eterna juventud siempre ha sido un producto con buena venta, y cada vez hay más gente dispuesta a comprarlo. A título de ejemplo, las ventas de L'Oréal en mercados fuera de Europa Occidental y Estados Unidos, han pasado en solo 12 años de representar un 20% de la cifra de negocios del grupo, al 40% que suponen ya actualmente.

The Body Shop, Garnier, Vichy, La Roche Posay, Biotherm, Innéov, Lancôme, entre otras muchas marcas de L'Oréal, tendrán que competir a partir de ahora con Galderma, una nueva marca de Nestlé. Parece una batalla desigual, pero no infraestimemos la capacidad de Nestlé de competir con marcas ejenas a la propia. Nestlé es Nesquik, Nescafé o Nespresso, pero también es Kit-Kat, Buitoni, Maggi, Häagen Dazs, Dog Chow o Friskies.

L'Oréal es una excelente compañía, con un margen bruto sobre ventas del 70% y un margen operativo del 20%. Mantiene, e incluso aumenta ligeramente, cuota de mercado en un negocio que crece a ritmos próximos al 5% a nivel global. Pero cotiza a 23 veces beneficio, frente a las 19 veces de Nestlé, o las 14 de Sanofi. Las tres son excelentes compañías, pero solo la tercera tiene claramente un buen precio. Por ello la mantenemos en cartera.

Josep