5 de septiembre de 2013

Arrivederci, Roma, good bye, au revoir... Así empieza la letra de la canción que en 1955 popularizó Mario Lanza y que se ha convertido en un clásico del piano bar. Ese mismo año empezaba su carrera como cantante de cruceros Silvio Berlusconi que, cincuenta y ocho años más tarde, sigue dando la nota. Sus avatares judiciales interfieren periódicamente en el mercado bursátil italiano en forma de amenaza de crisis de gobierno. Abiertamente, lo que se está discutiendo y negociando políticamente, es un indulto que le permita seguir presentándose a las elecciones. ¡Si Montesquieu levantara la cabeza!, es el tópico para estos casos, que no son exclusivos de Italia, aunque en otras latitudes se despachen con menos desparpajo.

Desde que Berlusconi alcanzó la mayoría de edad y empezó a cantar ha habido 37 gobiernos distintos en Italia. Todo gobierno que dure más de 19 meses puede considerarse, si lo comparamos con la media histórica, un gobierno estable. No sabemos si el actual perdurará más allá de dicha media. Preferiríamos que así fuera, pero tampòco debería constituir una gran sorpresa si cae mañana.

Ayer fue uno de esos días en los que el MiB se desmarcaba de la tendencia general de las bolsas europeas, registrando pérdidas superiores al punto porcentual, que fueron de más de dos puntos en el caso de los bancos, dos de los cuales, Unicredit e Intesa, tenemos en cartera. Cuando pasan estas cosas, a veces le entra a uno la tentacion de decir, arrivederci, hasta la vista, no quiero estar pendiente de las cuitas políticas poco serias que interfieren en las cotizaciones bursátiles.

Pero esta postura nos dejaría estructuralmente fuera de muchos mercados, en especial de aquellos, como el italiano, en el que las grandes compañías cotizadas dependen muy mucho del regulador. Un mercado en el que las seis principales compañías son dos grandes bancos, una operadora de telecomunicaciones, una eléctrica,una petrolera y una aseguradora, es un mercado en el que hay que contar con los políticos. Cambien la aseguradora por una fabricante textil, y tienen el mercado español. A largo plazo las compañías terminan por seguir su propia vía, pero a corto, las interferencias políticas condicionan.

Francamente, no sé si Berlusconi terminará por entonar triunfante el largo al factotum della città del Figaro de Rossini o tendrá que escuchar como a trío le tararean el restò scornato ad imprecare del Rigoletto de Verdi. Francamente, no me preocupa.

Cotizando a mitad de valor en libros, y con un nivel de provisiones que no harán necesaria una ampliación de capital, los dos bancos italianos que tenemos en cartera son los más infravalorados del Euro Stoxx 50. Haya indulto o no, haya crisis de gobierno o no, en un par de años habrán recuperado su nivel normal de beneficios y deberán estar cotizando, como mínimo, un 50% por encima de los niveles actuales. Por esta razón, permanecerán en nuestro fondo.

Josep