10 de septiembre de 2014

En el último post les comentaba que, a mi juicio, tras las últimas medidas del BCE y, en especial, cuando se conozcan los resultados de las pruebas de resistencia, habrá llegado ya la hora de los bancos.

La reestructuración del sistema bancario en Europa, a raíz de la crisis financiera, ha sido notable. Y ha incluido en muchos países, no solo en España, la inyección de ayudas públicas, tanto en forma de préstamos como mediante ampliaciones de capital, que han permitido la supervivencia de muchas entidades que no habrían sido capaces de obtener financiación en el mercado en los momentos más duros de la crisis.

Los préstamos recibidos, poco a poco, se están devolviendo, y la colocación en bolsa del capital suscrito por el sector público permite, también poco a poco, recuperar gran parte de las ayudas. Hasta que el banco que ha recibido ayudas no es capaz de devolver todo lo que recibió no es razonable que pague dividendos. Esto es lo que ha hecho, nuestra última incorporación a la cartera, ING. El banco holandés tuvo que ser parcialmente rescatado por el estado y ha procedido a una completa reestructuración. Ha segregado su unidad de seguros, Nationale Nederlanden y ha colocado una parte de su capital en bolsa. Ha retenido todo el beneficio generado en los últimos seis años para reforzar su base de capital. Y este año habrá devuelto ya todas las ayudas concedidas por el estado holandés. ING iniciará 2015 con un balance bien capitalizado, con un core tier 1 próximo al 11%, y generando un beneficio recurrente normalizado próximo a los 5.000 Mn€ anuales. Comercialmente está vivo, captando 7.000 Mn€ de depósitos y concediendo 7.000 Mn€ de préstamos por trimestre, un ritmo de crecimiento de balance de dígito alto anual. Cotiza a un descuento del 10% respecto al valor en libros y capitaliza poco más de 42.000 Mn€.  

A primeros de agosto lo incorporamos a la cartera, adquiriendo las acciones a 9,8 euros. Hoy cotiza a  10,9 euros por acción. Hasta que no cotice claramente por encima de 13 euros por acción, una valoración fundamental razonable, lo mantendermos en cartera.

Las ayudas son indicativas de debilidad cuando se reciben, pero también son indicativas de fortaleza cuando se devuelven.

Josep