Estimados inversores,

La firma del acuerdo entre Grecia y sus acreedores se está demorando algo más de lo previsto. Esperábamos que a final de junio el asunto estuviera zanjado y es posible que tengamos que esperar todavía algún día, incluso alguna semana más. He esperado a conocer el resultado del referéndum griego para escribir la carta del mes. Aunque cualquiera que hubiera sido el resultado no habría cambiado en lo sustancial mi conclusión, la misma que vengo manteniendo desde que el asunto griego domina los comentarios de mercado. Grecia y Europa llegarán a un acuerdo, Syriza (o cualquier otro gobierno griego que pudiera darse) firmará un MOU con la Troika, como todos los gobiernos en apuros financieros tienen que hacer si no quieren ser declarados insolventes y verse abocados a una salida del euro.

Grecia seguirá en el euro, aunque el hecho de que esté gobernada por unos políticos especialmente demagogos haya hecho mucho más rocambolesco y dañino (fugas de depósitos, paralización de inversiones) el proceso. Grecia podía estar en superávit primario y crecimiento positivo. Pero para ello Tsipras debería haberles dicho a sus electores que las promesas del fin de la austeridad eran falsas. Con el referéndum cree haber alcanzado la bendición del pueblo griego para incumplir sus promesas, y aunque nunca les dirá que lo ha hecho, lo hará. Tsipras firmará lo que la Eurozona tenga a bien ofrecerle, porque la alternativa es la ruina total de Grecia. Y, aunque la quisiera Tsipras (que supongo que no), Europa no la quiere, y la parte de la población griega que trabaja y paga sus impuestos, por minoritaria que sea, no la merece.

La penúltima semana de junio los mercados anticipaban la firma de la refinanciación y los mercados recuperaban retrocesos anteriores, acercándose a máximos anuales. La huida hacia delante de Grecia hizo perder en la última semana lo ganado la anterior. Pero en ningún caso podemos decir que la reacción del mercado anticipe grandes catástrofes, como una ruptura del euro que sea el prolegómeno de una espiral de impagos en la Europa periférica. El bono español a 10 años está pagando un 2,3%, el alemán un 0,7% y el euro cotiza a 1,10 dólares. Niveles perfectamente normales, en línea con la media de los últimos meses, que anticipan un final, si no feliz, por lo menos llevadero, del asunto griego.

La caída bursátil de las dos últimas jornadas coincide con la rentabilidad negativa que presenta el fondo en este mes aislado. En el conjunto del año, mantenemos una rentabilidad acumulada del 12,4%. Con fuerte peso en el sector bancario y un nivel de inversión del 120% esperamos aprovechar plenamente la recuperación bursátil que, una vez Grecia firme, debería darse, máxime teniendo en cuenta que lo realmente importante, los beneficios empresariales, no defraudará nuestras expectativas.

Máximos consecutivos de ventas mensuales de automóviles en la eurozona, crecimientos de ventas de doble dígito de las principales compañías europeas en China, un euro con un tipo de cambio competitivo, y un precio de petróleo estabilizado en niveles bajos, anticipan un buen ejercicio 2015.

Muchas gracias por su confianza,

Josep Prats