23 de abril de 2014

El mercado está dando ya por saldada la crisis bancaria española. Los bancos españoles cotizan a múltiplos sobre valor en libros claramente superiores a los de sus homólogos de la zona euro. BBVA a 1,2, Santader a 1,1, Caixabank a 1,0, Popular y Sabadell a 0,9. Más altos son los múltiplos de Bankia y Bankinter, que cotizan a 1,5 veces libros. El primero por tener un balance completament saneado tras el rescate. El segundo por haber tenido un balance siempre sano y fuera de toda duda, ajeno al riesgo promotor. Los grandes bancos franceses e italianos cotizan a 0,8 veces libros. Los alemanes a 0,6 veces.

Quédense con algunas grandes cifras, redondeadas, en la cabeza, para saber lo que ha pasado en el sector bancario español desde el inicio de la crisis. Los préstamos  se han reducido de 1,8 hasta 1,4 billones de euros desde 2008 hasta 2013. Los préstamos a empresas han caido de 1,1 billones en 2008 (de los que 0,4 correspondían a préstamos a promotores), a 0,7 billones en 2013, La mitad de la reducción del saldo vivo de préstamos corresponde al reconocimiento de pérdidas en los préstamos a promotores. Los préstamos hipotecarios de las familias se han mantenido estables en 0,6 billones, y los préstamos al consumo en 0,1 billones.

Los depósitos de los clientes han caído de 1,4 billones en 2008 a 1,3 billones en 2013. El diferencial entre créditos y depósitos de clientes se ha reducido desde 0,4 a 0,1 billones, limitando significativamente, hasta niveles ya muy razonables, la necesidad de financiación mayorista.

Los recursos propios han aumentado desde 0,17 hasta 0,23 billones y  las provisiones desde 0,06 hasta 0,20 billones. En total, las retenciones de beneficios, las ampliaciones de capital, y las dotaciones a provisiones, han registrado un incremento de 0,20 billones en 5 años.

La cuenta de resultados antes de provisiones se ha resentido de la reducción del saldo de préstamos y, sobre todo, de un entorno de tipos de interés excepcionalmente bajos.  Los ingresos netos por intereses han pasado de 35.000 a 27.000 millones, los ingresos totales (intereses netos, más comisiones, más resultados de cartera de inversión) han caído de 66.000 a 57.000 millones. Los gastos operativos también se han reducido, un 10% desde 2008, pasando de 30.000 a 27.000 millones, centrándose el ajuste en los gastos de personal, que han pasado de 18.000 a 15.000 millones.

El resultado operativo antes de provisiones ha caído desde 37.000 hasta 29.000 millones de euros desde 2008 hasta 2013. Las provisiones por insolvencias han determinado resultados negativos en varios ejercicios, en especial en 2012, en el que el sector declaró pérdidas, entre cuentas de resultados y dotaciones contra reservas, de 56.000 millones. En 2013 se ha revertido la tendencia, y se ha declarado ya un beneficio de 5.000 millones. Es previsible que en 2014 el beneficio declarado agregado multiplique por dos dicha cifra, y que en 2016 pueda situarse ya, en niveles normalizados, superiores a los 20.000 millones de euros.

En el último trimestre, por vez primera desde la crisis, el nuevo crédito concedido a PYMES (préstamos de menos de 1M€ a empresas)  y a familias para consumo (sin garantía hipotecaria), ha aumentado, muy levemente, pero lo ha hecho.

Hemos necesitado seis años para digerir los 200.000 millones de pérdidas de la burbuja inmobiliaria, la compra de tierras de secano sobre las que nunca florecerán los millones de viviendas soñadas.  Pero la banca sigue ahí, y en un par de años volverá a ser capaz de ganar 40.000 millones de euros antes  de provisiones y declarar un beneficio neto de más de 20.000 millones.

Josep