13 de enero de 2016

Los datos son la base del análisis. Disponemos de muchos datos. Los principales son los datos contables, que solemos conocer con periodicidad trimestral. Día a día se publican datos de naturaleza muy variopinta, y hay una tendencia, en los últimos años, a producir datos a partir de encuestas o estimaciones. La confianza del consumidor, los índices de producción industrial, el mismísimo PIB... Es una categoría de datos necesariamente imprecisa. 

A mí siempre me han gustado especialmente los datos que provienen de contar unidades físicas, una por una. El número de coches vendidos y que circulan, los kwh de electricidad o los litros de gasolina consumidos, el número de automóviles que han pasado por una autopista de peaje. Son, sobre todo, datos extremadamente exactos, extremadamente fiables, muy bien contados, uno a uno, no estimados a partir de opiniones o muestras más o menos bien seleccionadas. 

Luego cada uno los interpretará como quiera. Pero será su propia interpretación, no la interpretación de otra interpretación realizada por un panel de expertos, como ocurre con los datos de las encuestas o estimaciones.

Tanta es la alarma, rayana en la histeria, que hay sobre China, que últimamente me dedico a buscar datos reales sobre la gran potencia emergente. Les doy los tres últimos que he podido obtener. Los dos primeros proceden de una buena fuente de información, muy completa sobre temas energéticos: el informe mensual de la OPEP. El consumo de gasolina en China en octubre de 2015 aumentó un 11% interanual, y el de combustible de aviación (keroseno), lo hizo en un 37%. El tercero procede de la  asociación de empresas de automoción en China, y refleja las ventas de turismos en el mes de diciembre, mostrando un crecimiento del 18% frente al mismo mes de año anterior, que permite cerrar el acumulado del año 2015 con un aumento del 7%.

A mí no me parecen datos propios de un país cuya economía se está hundiendo...

Josep