Con el nacimiento de Abante European Quality inicio una nueva etapa. En el fondo voy a dedicarme a lo mismo que he venido haciendo durante los últimos veinticuatro años: analizar compañías cotizadas, intentando determinar si el precio que el mercado pide por ellas es el adecuado en razón de su nivel de riesgo y sus expectativas de rentabilidad. Pero es una nueva etapa porque, de forma más clara que nunca, los resultados de dicho análisis se verán plasmados en un valor liquidativo muy identificado personalmente conmigo. Seré, más que nunca, responsable directo de los efectos que los resultados de mis análisis producen sobre el patrimonio de aquellos que confían en mi criterio.

Cuando alguien me pide que le defina los riesgos de la inversión en bolsa mi respuesta se sintetiza en dos palabras: ignorancia e impaciencia.

La ignorancia parte del desconocimiento que tenemos sobre lo que puede suceder en el futuro. Concretamente, sobre la dificultad de predecir, con un grado de error no enorme, cuáles puedan ser los beneficios que una compañía generará en su vida y cuántos serán los dividendos que podrá repartir. Porque éstos son la base de la que parte toda valoración, y sobre la que se fundamenta el precio que estamos dispuestos a pagar para convertirnos en propietarios de la misma.

La impaciencia proviene del hecho, históricamente contrastado, de que los mercados, solo a largo plazo se comportan racionalmente. La observación día a día del precio de una acción, o del valor liquidativo de un fondo nos puede llevar a pensar que el análisis del gestor sobre el potencial de rentabilidad de la inversión es permanentemente erróneo. Y ello puede generar un recelo que puede tornarse en temor o incluso en pánico, y llevarnos a actuaciones irracionales.

Contra la ignorancia, estudio. Contra la impaciencia, transparencia. Contra el miedo, conocimiento.  El diario que hoy inicio será la herramienta de comunicación con ustedes,  la vía para dar a conocer, de la forma más inteligible posible, las razones que me conducen a mantener la cartera de valores del fondo en el que han depositado su capital. Un día hablaré de las razones que me han llevado a incluir un valor en la cartera; otro día de la racionalidad o no del comportamiento general del mercado;  otro día de filosofía de inversión…

En esta primera carta me limitaré a mencionar los valores que componen la cartera: Air Liquide, Allianz, Apple, Axa, Banco Santander, Basf, BBVA, BMW, BNP, Carrefour, Coca Cola, Crédit Agricole, Danone, Deutsche Bank, Deutsche Telekom, France Télécom, Generali, Intesa, LVMH, McDonalds, Munich Re, Nestlé, Shell, Siemens, Société Générale, Telefónica, Total, Unicrédito, Unilever y United Technologies.Treinta compañías, con un peso similar en la cartera (de entre el 3% y el 3,5% del patrimonio cada una), con una capitalización bursátil media ligeramente superior a los 50.000 Mn€ y una antigüedad media de más de 120 años.

Muchos días tiene el año, incluso el bursátil, y ocasión habrá para hablar, valor por valor, sobre las razones que me han llevado a incluirlos en el fondo.

Josep

Twitter: @PratsJosep