Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Divisa, resultados y bolsa


Escrito 26 Sep 14

26 de septiembre de 2014

En las últimas semanas el dólar se ha apreciado significativamente frente al euro. Hace apenas tres meses que Draghi mostraba su preocupación por las dificultades que un tipo de cambio de 1,40 dólares por euro planteaba a la economía europea y hoy ya tenemos el euro cotizando a 1,27 dólares. Un 10% de caída que debería facilitar las exportaciones y dificultar las importaciones, mejorando la balanza comercial, sobre todo si los precios de los combustibles fósiles, de los que somos muy dependientes, se mantienen controlados.

La depreciación del euro es especialmente beneficiosa para las compañías que son estrictamente exportadoras, aquellas que intentan vender en mercados ajenos a la zona euro pero que siguen manteniendo su producción en la eurozona. Costes en euros e ingresos en otra divisa, suponen un aumento de márgenes. En el caso de las grandes compañías globales, con centros productivos en todo el mundo, la variación del tipo de cambio no es tan relevante, puesto que tienen costes en todas las divisas e ingresos en todas las divisas. Aunque, una vez traducido el beneficio a euros, con un tipo de cambio depreciado, también es superior. 

Para las medianas empresas exportadoras, que tienen la fábrica y las oficinas aquí y los vendedores dando vueltas por el mundo, un euro depreciado les asegura más ventas, más margen de explotación y más beneficio. Por contra, un euro apreciado puede llegar a impedir las ventas y ponerlas en serias dificultades.

Por ello, más allá de las convulsiones coyunturales que la evolución del tipo de cambio pueda provocar en los mercados bursátiles, un euro depreciado constituye una muy buena noticia para nuestras economías. En realidad, es una noticia mejor para las empresas no cotizadas (medianas exportadoras) que para las cotizadas (grandes globales).

Hace quince años, en 1999, el euro iniciaba su andadura con un tipo de cambio de 1,17 dólares por euro. Desde entonces Estados Unidos ha acumulado una inflación un 7% superior a la de la zona euro. Si asumiéramos que el tipo de cambio inicial era más o menos correcto, y ajustáramos el tipo de cambio actual por los diferenciales de inflación (la base de toda estimación de evolución de las divisas por paridad de poder de compra), el euro debería cotizar a 1,25 dólares (1,17 más 7%). Estaríamos cerca del "precio justo". Aunque jugar al tipo de cambio puede ser peligroso. Por más que " el precio justo " se haya mantenido en los quince años de vida del euro ,en el entorno de 1,20 dólares, el precio de mercado ha oscilado entre 0,80 y 1,60.

Los resultados del primer semestre de 2014 de las compañías europeas han sido peores en euros que a tipo de cambio constante. Los del segundo semestre serán mejores. Aunque en realidad, las empresas, en cada uno de sus mercados y en su divisa, lo hayan hecho igual en un semestre que en el siguiente.

Los buenos analistas lo saben, y si una empresa europea vende 1.000 millones de dólares en Estados Unidos en el primer semestre y vuelve a vender 1.000 millones de dólares en Estados Unidos en el segundo semestre, verá que es evidente, que las ventas de la empresa en Estados Unidos ni han mejorado ni han empeorado. Pero para los que miran las cuentas con poco detalle, la misma empresa habría vendido en el primer semestre 714 millones de euros y en el segundo 787 millones, un crecimiento de prácticamente el 10%, y podría llegar a la conclusión de que las ventas en Estados Unidos están aumentado a un ritmo muy bueno.

Aunque parezca pueril, créanme, no son pocos los que llegan a dicha conclusión. Prepárense pues para ver, como mejoran los resultados si, en lo que queda de año, mantenemos el tipo de cambio del euro por debajo de 1,30 dólares...

Josep

 

Comentarios (0)

No hay comentarios

Nadie ha comentado aún. ¡Sé tú el primero!