11 de noviembre de 2013

Los dos últimos días laborables de la semana pasada estuve de viaje y falté a la cita diaria del blog sin avisarles. Intentaré enmendar esta falta de formalidad anticipándoles las ausencias. No me gustaría que pensaran que, en momentos especialmente críticos como supuestamente son los días de reunión del BCE, desaparezco del mapa.

Draghi habló y bajó un cuartillo. Para los no versados en el argot de la renta fija les proporciono un breve diccionario básico: un cuartillo es un 0,25%, un pipo un 0,01%, una figura un 1% y el carrete es la fórmula del interés compuesto. Utilizando estas cuatro palabras la apariencia de experiencia en el ramo es inmediata.

¿Cómo tiene que interpretar el mercado la bajada del cuartillo? Como suele decirse en argot jurídico. la doctrina no es pacífica. En otras palabras, unos piensan una cosa y otros la contraria. Inmediatamente después de anunciar el recorte de tipos el mercado marcaba una fulgurante subida. Transcurridas un par de horas caía de forma significativa. El episodio del jueves es muy ilustrativo de lo poco importante que es, en estos tiempos, disponer de determinada información confidencial con anticipación. Si alguien hubiera sabido un día antes lo que iba a hacer Draghi, ¿qué provecho podía haber obtenido? ¿debía haber comprado bolsa? ¿debía haberla vendido? ¿debía quedarse quieto? Esto último es lo que yo hice. 

El mercado, en principio, no creía de forma mayoritaria que la bajada de tipos fuera inmediata. Quizás el consenso apuntaba a que dicho recurso se utilizara dentro de unos meses. Pero tampoco era algo completamente inconcebible. Como casi siempre hay una interpretación positiva y una negativa para la decisión. La positiva para la bolsa es que, con la medida, se abarata el coste de la financiación y se facilita la expansión crediticia, a la vez que disminuye el coste financiero de las empresas endeudadas. La negativa es que muy mal se tienen que ver las cosas en términos de crecimiento, mucho temor tiene que haber a una deflación para que se reduzcan los tlpos cuando ya están en niveles misérrimos. La positiva, la optimista, como siempre, mira a lo que la decisión tomada representa de cara al futuro. La negativa, la pesimista mira, como siempre, a lo mal que están las cosas en el presente.

Mi interpretación de la bajada del cuartillo está de acuerdo con las dos visiones: bajan los tipos porque el crecimiento es muy pobre y la inflación está muy baja, y con tipos más bajos la propensión a prestar aumenta, lo que mejora las expectativas de crecimiento. El presente es manifiestamente mejorable, el futuro es esperanzador.

Para el inversor, cualquier tiempo pasado fue peor porque los planes para el futuro no son otros que los de mejorar el presente. Y, con altibajos, suelen cumplirse. Para los escépticos, hagan una retrospectiva de PIB, capitalización bursátil o, simple y llanamente, esperanza de vida.

Y atrévanse a decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, con datos objetivos y agregados. Individualmente la cosa cambia, sobre todo a partir de cierta edad. Tiempo atrás, éramos tan jóvenes...