3 de abril de 2014

Hoy tenemos reunión del BCE. Son muchas, y de procedencia muy diversa, las voces que reclaman que se tomen medidas. En realidad casi ninguno de los que reclama medidas las especifica, pero todos parecen obligados a demostrar que están preocupados, ya sea por el bajo crecimiento o por la baja inflación, y creen que pedirle a Draghi que "haga algo" justifica su sueldo. En lo único que están de acuerdo Christine Lagarde, varios ministros de Economía de la zona euro, y multitud de gestores, brokers y traders, es en que algo tendría que hacer hoy el BCE. 

Pero afortunadamente para nuestro bien al frente del BCE no tenemos a un hombre presionable ni impresionable. Draghi ha demostrado tener las tablas suficientes para salvar el euro con un breve discurso. Conoce perfectamente a los políticos y a los agentes del mercado. Y les hace el caso que se merecen.

Los bancos no tienen problemas de liquidez, y en su mayoría, tampoco de solvencia. Los tipos de interés están muy bajos, ridículamente bajos. Y no se puede poner una pistola en el pecho a un banquero para que preste a probables insolventes. Las cosas no funcionan así. No se puede forzar la concesión de crédito, como no se puede forzar a ningún industrial o comerciante a comprar o a vender a quien no quiere. La vuelta a la normalidad requiere tiempo y tranquilidad. Mario Draghi nos tranquilizó en verano de 2012 y desde entonces, el transcurso del tiempo está devolviendo las aguas a su cauce. 

En España, en los tres últimos meses, la concesion de nuevos créditos para el consumo a particulares y de nueva financiación por importes inferiores a un millón de euros a pequeñas y medianas empresas ya está creciendo. Ya vemos más carteles anunciando hipotecas y menos anunciando menaje del hogar a cambio del ahorro. Los bancos, poco a poco, vuelven a hacer aquello para lo que han sido creados. Vuelven a prestar, que es su trabajo principal, aunque para hacerlo tengan también que tomar prestado. En terminología industrial o comercial los préstamos son las ventas de los bancos, los depósitos son solo sus compras. Los bancos ya tienen el almacén lleno, ya no tienen problemas de compras, de financiación. Ha llegado la hora de las ventas, la hora de prestar.

Supongo que Draghi volverá a poner de manifiesto que su principal preocupación es que el crédito fluya, y que la deflación es solo un teórico riesgo todavía bastante lejano. Espero que tenga, una vez más, el valor de no hacer nada. Y creo que lo tendrá.

Josep