Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Estadísticas interpretables


Escrito 13 Nov

13 de noviembre de 2014

Ayer, en una presentación ante inversores, un analista hacía notar que mientras el PIB italiano seguía en los mismos niveles del año 2014 el americano había aumentado a un ritmo anual compuesto superior al 2%. Las comparaciones son odiosas, y cuando se dan datos tan simples, uno puede llegar a conclusiones erróneas. La más fácil y obvia de todas, para un italiano, sería la de entonar la mítica canción de Renato Carosone: "tu vuò fà l'americano". ¡Qué bien nos irían las cosas si en lugar de estar en Italia estuviéramos en América!

Echo un vistazo a las estadísticas, a los datos oficiales, y veo lo siguiente. El PIB de Italia ha aumentado, en euros corrientes un 30% entre el año 2000 y el 2014, mientras el americano ha aumentado un 67%, en dólares corrientes un 67% en el mismo período. Parece que, efectivamente, América va mucho mejor. Pero si consultamos las estadísticas en dólares las cosas cambian. El PIB italiano ha aumentado un 89% en los últimos catorce años, bastante más que el 67% de crecimiento del PIB americano. 

Siendo el PIB un dato importante para los economistas, para saber cómo afecta a las personas resulta más interesante estudiar el PIB por habitante. Como sea que en los últimos catorce años la población italiana solo ha aumentado un 6%, mientras la estadounidense ha crecido un 14%, resulta ser que el PIB por habitante en dólares, en Italia, ha aumentado un 78% mientras el estadounidense se ha quedado en un 47%. Si tenemos en cuenta que la inflación acumulada desde 2000 a 2014 en Estados Unidos ha sido justamente del 47%, llegamos a la conclusión de que, en términos reales, en poder de compra, el PIB por habitante en Estados Unidos ha crecido, exactamente un 0%. Mientras en Italia, el PIB por habitante en dólares constantes (actualizados por inflación americana) habría aumentado un 21%.

Miren por dónde, según como presentemos las estadísticas, resulta que es mejor haber sido, en los últimos catorce años, italiano que americano. Aunque, evidentemente, esto es también una burda simplificación. El hecho de que el PIB total dividido por el número total de habitantes aumente no quiere decir que a la mayoría de los habitantes, necesariamente, les tengan que ir las cosas bien. Vamos a otra estadística, la de la riqueza mediana por habitante, de acuerdo con las estimaciones que anualmente realiza Credit Suisse en su "Global Wealth Report". La riqueza mediana es un indicador bastante más representativo de cómo le van las cosas al común de los mortales, o por lo menos, al italiano o al americano medio. La riqueza mediana es la que tiene un ciudadano que, ordenando a todos los ciudadanos de un país por orden de riqueza se encontrara justamente en la mitad, que tuviera tantos más ricos por encima como más pobres por debajo. De acuerdo con esta estadística, es mucho mejor ser un italiano mediano que un americano mediano. Ya lo era en el año 2000, cuando un italiano mediano tenía una riqueza de 65.000 dólares frente a los 32.000 dólares del americano mediano. Pero lo es todavía más en 2014, cuando la riqueza del italiano mediano ya ha superado los 142.000 dólares frente a los 53.000 en los que se queda el americano mediano.

Visto así, hay pocas dudas. Ser italiano es mucho mejor que ser americano. Ahora bien, si se lo preguntan a un italiano les dirá que su riqueza o su producto interior bruto en dólares poco le importa, porque él gasta en euros. Si hacemos las cuentas en euros, resulta que el PIB por habitante ha aumentado solo un 23% en los últimos 14 años, mientras la inflación acumulada en el período, en Italia, ha sido del 35%, por lo que en términos reales el PIB por habitante ha retrocedido. Y si miramos la riqueza mediana, en euros, el aumento que era del 118% en dólares se queda en un 50% en euros, superior al 35% de inflacion. Está bien, pero no deja de ser un leve crecimiento del 1% anual.

Como pueden comprobar las estadísticas son unos instrumentos que nos permiten, diciendo siempre la verdad, afirmar, si queremos, de forma contundente, que es mejor ser americano que italiano. O viceversa.

Josep

 


Comentarios