Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Eurovisión


Escrito 12 May 14

12 de mayo de 2014

Durante mi niñez, en los últimos sesenta y los primeros setenta del siglo pasado, mi sentimiento de pertenencia a Europa estaba muy ligado al festival de Eurovisión. Eran los tiempos de Massiel, Salomé, Karina o Mocedades, siempre campeones o subcampeones. No nos dejaban entrar en la CEE, necesitábamos pasaporte y cambio de divisa para viajar al extranjero, pero la noche del festival (y unas cuantas semanas antes y después del mismo, ya que no había más televisión que TVE) teníamos conciencia de que, de alguna manera, formábamos parte de un selecto club. 

Hemos celebrado ya las bodas de plata con la CEE, ahora Unión Europea, ya no necesitamos pasaporte ni cambio de divisa para viajar a Francia, Italia o Alemania, países con los que compartimos no solo moneda sino, cada vez más, leyes y presupuestos. Aunque cuando vamos a Roma, París o Berlín sigamos diciendo que viajamos al extranjero.

Primero te admiten en Eurovisión y, con el tiempo, en un par de décadas, acabas siendo aceptado en la Unión Europea. Los países del este de Europa fueron invitados al festival hace veinte años, y hoy ya están en la Unión o llamando a sus puertas. 

En breve tendremos elecciones al Parlamento Europeo. A pesar de que la legislación básica y las grandes directrices de política económica y presupuestaria se deciden en Europa el índice de participación suele ser marcadamente inferior al de municipales, autonómicas o generales. Y las concesiones del electorado a los candidatos excéntricos suelen ser superiores.  

Nos queda mucho por recorrer hasta que que la Unión Europea sea algo parecido a los Estados Unidos de Europa y el BCE algo similar a la Reserva Federal. No es un camino fácil, y es imposible si no nos tomamos las cosas en serio.

En Eurovisión, hace cuarenta años los participantes cantaban en su propio idioma. Hoy casi todos cantan en inglés. La  designación de representantes y las decisiones, las tomaban jurados expertos en cada país. Hoy votan directamente  los ciudadanos.  Algo parecido ha sucedido en la Unión Europea. 

Pero hace cuarenta años ganó ABBA,  y anteayer ganó Conchita Wurst.

Josep

 

 

 

 

Comentarios (1)

12 May 14

Pero que claro lo tienes, las cosas evolucionan y los negocios también.