19 de noviembre de 2015

- ¿Papá, qué tal ha ido hoy el trabajo?

- Muy liado, como siempre. Pero ayer hice un buen negocio, compré muchas letras.

- Yo pensaba que tú eras más de números...

- No hijo, no. Te lo explicaré para que lo entiendas. Entre los financieros, como yo, una letra es un préstamo que le hacemos al gobierno para que nos lo devuelva más tarde, normalmente con intereses. Aunque hay situaciones muy complicadas de mercado en las que nos lo devuelve sin intereses. Incluso, a veces, como ayer, se compromete solo a devolvernos una parte de lo que le hemos prestado, de tal forma que no recuperamos todo lo que le dimos. De hecho, ayer mismo, compre muchas letras. Concretamente, le di al ministro de Hacienda 100.050.000 euros, y él se compromete a devolverme dentro de un año 100.000.000 euros.

- Si no lo he entendido mal, dentro de un año te devolverá 50.000 euros menos de los que le diste. Ya sabes que a veces te pido ayuda en los ejercicios de matemáticas, pero este problema es más bien de primaria, y ya estoy en la ESO. ¿Estás seguro de que lo que hiciste es un buen negocio? ¿No te estarán timando?

- No es tan simple como parece con una simple resta. Tienes que saber que es posible que dentro de unos días o de unos meses algún colega esté dispuesto a pagarme 100.100.000 euros por ese derecho a que le devuelvan 100.000.000.

- Pero entonces, ese colega perdería no solo los 50.000 euros que tú ya estás dispuesto a perder, sino otros 50.000 más. Tendría que ser un tipo muy melón...

- Aunque te pueda parecer mentira, como preadolescente crítico con tu padre, hay tipos más melones que yo...

- Pero, papá... Espero que ese dinero que le prestaste a Hacienda no sea nuestro.

- Tranquilo hijo. Soy un profesional. Y esto solo lo hago con dinero ajeno, de los clientes que me lo confían, y ante los que me comprometo a que, en el peor de los casos, pierdan poco. 

- ¿Y por qué en lugar de intentar que tus clientes pierdan poco dinero no intentas que puedan ganar un poco?

- Porque no soy tonto. Si me pagan un buen sueldo, un buen bonus, y unas buenas comisiones por no perder, sería absurdo que pusiera en riesgo nuestro modo de vida para que otros mejoren el suyo.

- Decididamente, papá, me has convencido. Estudiaré una carrera de letras...

Josep