12 de marzo de 2014

Unicredit se anotaba ayer la mayor ganancia bursátil del día entre los valores del Euro Stoxx 50. El precio de su acción subía más de un 6% en una sola sesión. ¿Hubo alguna noticia especialmente positiva que justificase este marcado cambio de opinión del mercado sobre el valor del banco italiano? Sí, hubo una noticia, la publicación de resultados de cierre de 2013. Aunque, a primera vista, parece difícil calificarla como especialmente positiva. Unicredit anunciaba ayer las mayores pérdidas trimestrales y anuales de su historia. Declaraba haber perdido 14.000 millones de euros en el ejercicio 2013. Y la respuesta del mercado a esta noticia no fue otra que aumentar en más de 2.000 millones de euros su capitalización bursátil en un solo día.

Intuitivamente, si a alguien le dicen, un día antes, que un banco va a declarar las mayores pérdidas de su historia al día siguiente, la idea que le viene a la cabeza es vender inmediatamente todas las acciones que posea de dicho banco. Quien así hubiera actuado en el caso de Unicredit se habría perdido la subida del 6% en un solo día. Y es que los análisis rápidos son muy traicioneros.

Es cierto que Unicredit declaró grandes pérdidas. Pero si uno se lee la letra pequeña de los resultados publicados, puede ver que, perder, lo que se dice perder, realmente no perdió nada en el útimo trimestre. De hecho, por vez primera desde la crisis, cerró un trimestre con tasas de crecimiento, tanto frente al mismo trimestre del año anterior, como frente al trimestre inmediatemente anterior, en las magnitudes que son más representativas de la marcha del negoicio bancario. Aumento del margen de intereses, aumento de las comisiones, y aumento del beneficio operativo antes de provisiones.

Este cambio de signo en la parte de arriba de la cuenta de resultados, y la inminencia de los test de stress, han animado a la dirección de Unicredit a tomar la decisión de sanear, contablemente, su balance. Se ha procedido a la amortización de fondos de comercio por un importe de 9.300 millones de euros, y se han dotado provisiones por insolvencias por un importe de 7.200 millones de euros. La primera de las dos medidas no tiene ningún impacto sobre el capital regulatorio (el core tier 1 se calcula deduciendo de los recursos propios contables el fondo de comercio). La segunda se ha podido adoptar porque los recursos propios computables del grupo (que ha reducido desde la crisis un 25% sus activos ponderados por riesgo) son lo bastante holgados para seguir mostrando, tras la dotación excepcional, destinada a cubrir mejor insolvencias generadas en ejercicios anteriores, un ratio de capital del 10%, equiparable a los del resto de grandes bancos europeos.

Unicredit ha anunciado un plan estratégico (con reducciones de costes importantes, notoriamente mediante la reducción de la plantilla en más de 8.000 efectivos)  que contempla aumentar el un beneficio neto desde los 2.000 millones de euros en 2014 hasta los 6.600 millones en 2018. Ello supondría alcanzar un ROE del 13% en 4 años, objetivo perfectamente razonable para una banca esencialmente minorista. El valor en bolsa de Unicredit, a los precios actuales, es de unos 37.000 millones de euros, menos de 6 veces el beneficio previsto para dentro de cuatro años, en un entorno ya normalizado. Si el objetivo de ROE no se cumpliera íntegramente y se quedara en un 10% (5.000 millones de beneficio anual, claramente inferior al que tenía antes de la crisis), las acciones de Unicredit seguirían estando a un precio más que razonable.

Cuando has conseguido enderezar el rumbo es más fácil reconocer los errores pasados. Es lo que está pasando en Unicredit.