27 de abril de 2015

Si uno ve los telediarios y lee los periódicos siempre encuentra, como noticia destacada, la última humorada de Varufakis. Ahora parece que se enorgullece de que le odien todos los ministros de economía de la Unión Europea. Es lo que tiene el trabajo en equipo. Cuando uno de los miembros no hace su parte el resto se queja. Y es evidente que Grecia no está haciendo su parte, que no es otra que presentar un plan detallado y cuantificado de  aumento de ingresos (subidas de impuestos)  y reducción de gastos (recortes de prestaciones). Evidentemente, no fue con un programa de ese estilo como se presentaron los simpáticos descorbatados a las elecciones. Proponer sangre, sudor y lágrimas es algo que solo un político ha hecho públicamente. Y a pesar de que, con dicho programa, ganó la segunda guerra mundial, no resultó reelegido.

Alexis y Yanis tienen poca experiencia en política. Les falta el desparpajo que los más bregados tienen y que les permite decir a sus electores que lo prometido no se podrá cumplir. Ya saben, aquello de que la herencia recibida ha resultado ser mucho peor de lo que pensaban, y que en estas circunstancias, y por el bien del país, no es posible, de momento, respetar a rajatabla el programa electoral. De ahí el asombro, y hasta indignación, que muestran sus colegas europeos. ¿De verdad el problema es que prometieron algo que no pueden cumplir?

Es cuestión de días, a lo sumo de semanas, que maduren. Y que tomen conciencia de que el auténtico problema no es decirle a la gente que de lo prometido, de momento, no hay nada. El problema de verdad sería que cuando intentasen sacar dinero de los cajeros automáticos o de la ventanilla de la sucursal bancaria les dijeran que solo pueden retirar algún billete de vez en cuando. O que a final de mes, los que cobran del gobierno, en lugar de recibir euros de verdad, como los que estaban acostumbrados a recibir desde hace años, tuvieran que conformarse con unos vales o pagarés. Si no obedecen, y el BCE les cierra el grifo, no tienen otra opción que el corralito y el patacón. 

Y ya verán cuántos votos sacan en la próxima elección.

Josep