18 de agosto de 2014

Ya hace veinticinco siglos que Esquilo nos dijo que la verdad era la primera víctima de la guerra. Y eso que en aquella época no existía internet, por lo que la capacidad de difundir mentiras o medias verdades con acceso de forma rápida y a un público amplio era muy limitada. Cuando quiero saber lo que sucede en Ucrania no sé si creerme lo que me cuentan en el boletín oficial de Putin, Russia Today, lo que dicen en Fox News, o versiones algo más equilibradas como las de The Guardian o la BBC. 

¿Será el convoy de los trescientos camiones pintados de blanco un caballo de Troya? ¿Habrán entrado carros de combate rusos, con bandera rusa y militares rusos en Ucrania? ¿En tal caso, habrán sido derribados por el ejército ucranio? ¿Qué proporción de las armas de los rebeldes prorrusos ha sido proporcionada por Putin y qué parte ha sido obtenida como consecuencia de la desbandada del ejército ucranio en los compases iniciales del conflicto? ¿Cuántos militares ucranios han desertado y huido a Rusia? ¿Quién derribó el avión malayo? ¿Cuánta gente ha muerto en cada bando, cuántos de ellos iban armados y cuántos han muerto y todavía no sabemos en qué bando estaban?

Durante la primavera, el número de muertos en el conflicto se contaba por unidades diarias, en una mala semana por decenas. En el último mes y medio el cómputo está tomando otras dimensiones, y ya estamos hablando de dos mil víctimas mortales y de decenas de miles de heridos y desplazados. Los números ya se acercan más a los de una pequeña guerra de guerrillas que a los de una sucesión de episodios de disturbios callejeros o incluso de terrorismo organizado. La diferencia entre terrorismo, lucha revolucionaria, o guerra es difícíl de establecer, varía en función de qué parte hable. Pero por lo general, cuando mueren más buenos que malos es terrorismo, y cuando mueren más malos que buenos es guerra. Cuando la cifra de muertos está equilibrada entre ambas partes suele hablarse de lucha revolucionaria. Y  normalmente, solo una vez terminados los disparos sabemos quiénes eran los buenos y quiénes los malos. Así, l a lucha revolucionaria resulta ser terrorismo si los revolucionarios pierden y guerra de liberación si ganan. 

Aunque muchas guerras las acaben ganando los que más muertos ponen. Rusia es el paradigma de vencedor de guerras a base de poner carne en el asador. La mitad de los muertos de la primera guerra mundial eran rusos, y dos tercios de los muertos en Europa durante la segunda guerra mundial eran soviéticos. Alemania perdió ambas guerras, pero por cada alemán muerto cayeron cuatro rusos. Con estos precedentes, es comprensible que cuando hay un conflicto entre antiguos súbditos del Zar, o antiguos camaradas de Stalin, haya cierta preocupación.

Clausewitz dijo hace dos siglos que la guerra era la continuación de la política por otros medios. Y así fue durante los siglos XIX y XX. Pero en el siglo XXI, los medios por los que continúa la política se cuentan más por dólares que por balas, por movimientos de mercancias antes que por movimientos de tropas. 

El viernes por la tarde un portavoz ucranio poco identificado, sin aportar prueba alguna, dijo algo que llevó a pensar que empezaba una guerra entre Rusia y Ucrania, y los mercados bursátiles europeos pasaron de ganar un 1% a perderlo. ¿Realmente alguien cree que habrá una guerra abierta entre Rusia y Ucrania? ¿Y que si la hay será el prólogo de una tercera guerra mundial? En un solo día, si así lo desea, Putin pone la frontera con Ucrania en el Dniéper. La resistencia que podría ofrecer un ejército que es incapaz, tras meses de intentos, de controlar su propio territorio, es tan poca que no permite contemplar ninguna guerra. Sería un simple paseo militar. Y nadie acudiría militarmente en auxilio de Ucrania. Aunque a Rusia no le interesa verse aislada del orden económico global. Y por ello renunciará al paseo militar.

P.D. Los fabricantes de automóviles alemanes han publicado las cifras de ventas correspondientes al mes de julio. Nuevo record histórico.

Josep