20 de junio de 2013

Tenía la intención de hablarles de compañías. Pero en el momento en el que empiezo a escribir estas líneas, pasado el mediodía,  el Euro Stoxx 50 está cayendo más de un 2,5%. No constituye una sorpresa enorme (quizás sí algo abultada) tras la caída próxima al punto y medio porcentual de la bolsa americana en la última hora de la sesión de ayer. ¿Qué ha cambiado? En mi opinión, nada. Las expectativas de generación de beneficios a largo plazo de las compañías que tenemos en cartera no se han reducido en una cuadragésima parte en cuestión de horas (el 2,5% de caída....). Tampoco debería haber variado, en tan corto lapso de tiempo la tasa exigida de rentabilidad. En definitiva, lo fundamental sigue igual, y lo coyuntural, que es el precio, es más barato.

Si algún día, en los próximos meses, Ben deja de comprar algunos bonos americanos, y el tesoro de Estados Unidos tiene que pagar un 3%o un 4% a 10 años en lugar de un 2%, lo sentiré mucho por todos aquellos que han estado prestándole hasta ahora a un tipo inferior. Pero ello no va a variar de forma relevante las ventas de Coca Cola o McDonalds, ni los dividendos que podrán repartir a sus accionistas.

¿Qué hay que hacer en estos casos? Primero, mantenerse frío y pensar un poco antes de actuar. Y si tras el proceso de reflexión, la conclusión a la que uno llega es que lo único que ha variado es el precio, lo que hay que hacer es aprovecharlo. Es lo que acabo de hacer, incrementar en aproximadamente un 10% el nivel de inversión del fondo.

Si creo que el Euro Stoxx 50 debería estar cotizando, de acuerdo con la estimación de valor de todas y cada una de las compañías que lo componen, en más de 3.000 puntos, y se me da la oportunidad de comprarlo a 2.600 debo aprovecharla. Comprar barato y vender caro entra dentro de la lógica de todo empresario. Y cuando invertimos en bolsa nos estamos convirtiendo en propietarios de empresas, en empresarios. ¿Qué hay de malo  en que actuemos con su misma lógica?. Hay quien no piensa así y hace lo contrario, con el argumento de no ir contra el mercado. Cuando es evidente que el mercado se equivoca todos los días. Si no fuera así la evolución de la bolsa discurriría pacífica, dándonos cada semana entre un 0,1% y un 0,2%, para que al final del año la rentabilidad obtenida fuera la que cabe esperar a largo plazo de la inversión en acciones.

Esta tarde, como siempre, volveremos la vista hacia Nueva York y esperaremos que los jefes se levanten con buen pie. Y mañana vendrán los viste, o los ya te lo decía... Habremos acertado, por ser valientes, o fallado, por ser temerarios...

La nota que emitió ayer la Reserva Federal es prácticamente un calco de la de hace un mes. En todo caso, para los más finos exégetas de Ben, alguna referencia a cierta mejora del mercado laboral es un indicio de que la reducción de los estímulos monetarios está más próxima. En resumidas cuentas, parece que el médico dice que el enfermo está mejorando y que si sigue así le reducirá la medicación. De ello solo deberían apenarse los farmacéuticos; los familiares y amigos deberían alegrarse. 

Y yo me cuento entre los familiares y amigos...

Josep