27 de junio de 2014

La semana que viene estaré de vacaciones y, salvo grandes catástrofes, intentaré faltar a la cita diaria que tengo con los participantes en este foro. Desgraciadamente en todos los hoteles, incluso en los que se definen como vacacionales, hay posiblilidad de acceder a internet vía wi-fi, por lo que resulta muy difícil desconectar completamente. 

Les engañaría si les dijera que intentaré desconectar. Debería hacerlo pero sé que, por lo menos, a las cinco y media de la tarde, echaré un vistazo a los resultados del índice y de la cartera. Solo si veo algún movimiento extremadamente anormal en algún valor retomaré la rutina diaria de intentar averiguar si ha sucedido algo en concreto que pueda explicarlo. Y, si es así, pensaré si tengo que hacer algo (porque realmente haya cambiado la realidad fundamental de la  empresa que ha sido noticia) o no hacer nada (porque lo único que haya cambiado realmente sea el precio). Siempre, evidentemente, que el cambio de precio no sea tan notable que sitúe el valor de mercado por encima  del valor fundamental de la compañía que tengo en cartera, en cuyo caso venderé las acciones que tenga de la misma.

Así son las vacaciones del gestor...

Josep