14 de agosto de 2013

Apple registraba ayer una importante subida en su cotización bursáti. El anuncio, por parte del conocido inversor Carl Icahn, de que posee una pàrticipación relevante en la compañía y que confía en el futuro de la misma tras hablar con su actual líder, Tim Cook, disparó la cotización. Era el contrapunto a los malos augurios para el futuro de un Apple huérfano de Steve Jobs que expresaba el fundador de Oracle, Larry Ellison.

En general, no me gustan las compañías que dependen de tener o no un lider fuerte, reconocido o famoso. Acepto que sea así, y lo comprendo, si el lider ha sido el fundador de la compañía. Pero no creo, en general, en los ejecutivos estrella. En el Euro Stoxx 50 pocas son las compañías que tienen un lider claro, indiscutible, cuyo nombre se identifica con el de la compañía. En la mayor parte de los casos en que ello es así, dicho lider es, o fundador o miembro de la familia fundadora de la compañía y mantiene una posición accionarial relevante. En esta categoría pueden incluirse, con mayores o menores matices, los líderes de Santander (Emilio Botín), Inditex (Amancio Ortega), LVMH (Bernard Arnault), Danone (Franck Riboud), Volkswagen (Ferdinand Piëch) y Arcelor Mittal (Lakshmi Mittal).  Entre las compañías americanas que tengo en cartera Apple (Steve Jobs) era la única que respondía a este patrón.

Un líder es esencial para crear una compañía y para hacerla crecer. Pero alcanzado cierto tamaño, las buenas compañías tienen que ser capaces de independizarse del líder, deben tener una vida propia.En su propio seno, tienen que identificar a aquellos profesionales que, con formación, talento, dedicación y compromiso, sean capaces de asumir las mayores responsabilidades directivas. Solo así pueden llegar a ser centenarias. 

Un buen amigo y, para mi, un gran maestro en el mundo de la inversión, en una reunión con el máximo ejecutivo de una compañía cotizada, que  resaltaba la importancia de conocer al líder de la empresa (según él, él mismo)  para decidir si invertir o no en ella, hizo la siguiente reflexión.  Mire, yo antes de invertir en una empresa me leo las últimas cinco auditorías y comparo sus resultados con los de la competencia y, solo después de haberlo hecho, quiero conocer al máximo ejecutivo.Si de la realidad fundamental de la empresa obtengo la conclusión de que tiene un modelo de negocio sostenible y me la ofrecen a un precio razonable, y me cercioro de que el máximo ejecutivo es una persona sin especial sustancia ni talento (en realidad la expresión empleada fue algo más dura), entonces compro. Porque quiere decir que la empresa es tan buena que la acción de una sola persona, por importante que se crea, no hará variar significativamente su futuro.

Josep