20 de diciembre de 2012

Este año el sorteo del "gordo" cae en domingo. Los agentes del mercado no tendrán que seguir, como en años anteriores, simultáneamente, a los comentaristas de Bloomberg y a los niños de San Ildefonso.

Muy a menudo, los que nos dedicamos al mundo de la inversión en valores cotizados tenemos que escuchar la tópica expresión "la bolsa es una lotería". Nada más lejos de la realidad,Entre la bolsa y la lotería hay muchas diferencias. La más importante es que la bolsa reparte más en premios. 

El que compra un boleto de lotería tiene una esperanza matemática de perder aproximadamente un 38% de su inversión. Los premios que ofrece el sorteo de navidad representan algo menos de un 78% del importe de los boletos vendidos, y están sujetos a un impuesto del 20%. Es decir, si el conjunto de participantes en el concurso compran 100 euros en boletos, 62 de dichos euros quedarán en el bolsillo de los participantes y 38 euros en las arcas del estado (22 porque no los reparte y 16 porque los recauda entre los premiados). Quizás por eso alguien dijo que la lotería era un impuesto sobre la estupidez, y el único entre los impuestos que el ciudadano paga con ilusión.

El que compra bolsa, y mantiene la inversión durante el tiempo suficiente (que pueden ser varios años, pero no hace falta que sean varias décadas...), tiene una esperanza matemática de ganar dinero, no de perderlo. Al final, comprando bolsa estamos comprando un porcentaje de la riqueza que generan las empresas. Y la riqueza generada por las empresas aumenta con el tiempo, siempre que la economía crezca. Desde que el mundo existe y, desde luego, desde que existe la bolsa, la economía ha crecido, por lo que el porcentaje de riqueza generada que compramos con el tiempo vale más.

Soy inversor en bolsa y no soy jugador de lotería. Y cuando invierto en bolsa intento hacerlo en compañías que tengan una alta probabilidad de ganancia moderada antes que en aquellas que tengan una baja probabilidad de ganancia excepcional. Pero en Navidad hago una excepción y compro el "décimo de la empresa".

Desde un punto de vista económico sé que estoy comprando una call muy  out of the money y que el que me la está vendiendo está abusando claramente en la fijación del precio. Desde un punto de vista psicológico lo que estoy comprando es más bien una  put , un seguro que me protege de la rechifla y el pitorreo generalizado que podría darse si fuera el único de la casa al que no le toca la lotería.

Que la suerte les acompañe...

Josep