Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Nessie y Schettino


Escrito 5 Jul

5 de julio de 2013

Draghi dijo un poco más que lo que se esperaba y el mercado reaccionó favorablemente. Fue un auténtico  independence day. El mercado europeo supo independizarse del americano (cerrado) y anotarse una subida relevante que todavía no es suficiente para enjuagar el diferencial de rentabilidad negativa acumulado desde el inicio de la caída.

Con el tiempo y una caña los mercados terminarán por convencerse de que el euro está para quedarse. Y cuanto más cercano esté ese día más correcta habrá sido la estrategia de invertir en bancos de la zona euro. Desengáñense, el euro no desaparecerá. En un mundo cada vez más global, tiene toda la lógica económica que siga,  y seguirá porque es conveniente para todos sus miembros relevantes. Ni se romperá hoy, ni dentro de diez años. El euro crecerá, y con el tiempo serán más y más los países que lo adopten como moneda propia. Puestos a hacer política ficción, no descarten, antes de que se jubilen, ver a Rusia dentro (aunque tampoco les pido que apuesten por ello).

Si preguntan, uno por uno, a los inversores en deuda pública alemana a largo plazo,  si creen que el euro desaparecerá, la inmensa mayoría, por no decir la totalidad, les dirán que no. Pero acto seguido les dirán también que la lógica de adquirir esa deuda y no la española no es otra que la cobertura ante el riesgo de que aquello que no creen que vaya a suceder, suceda. La lógica de una prima de seguro.

Y es que la gente está dispuesta a pagar primas de seguro para protegerse hasta de los sucesos más inverosímiles. Navegando por la web de Generali descubrí los detalles de un suceso curioso. A todos aquellos que quieran entender el mundo de los seguros de una forma rápida y clara les recomiendo que visiten la web de relaciones con inversores de la aseguradora italiana. Encontrarán documentación a la vez amena e interesante. Generali es la compañía más veterana que tengo en cartera (es, cronológicamente, de la quinta de Garibaldi y tuvo como becario a Kafka), y la que ofrece información con mayor nivel de detalle. Recuerdo, hace más de veinte años, mi primer encuentro con una memoria anual de la compañía, que nos enviaron fotocopiada desde Londres. Más de mil páginas, con detalle, inmueble por inmueble, incluidas plazas de parking, de todos y cada uno de los activos propiedad de la compañía.

El suceso curioso no es otro que el contrato de aseguramiento suscrito por Lloyds y Cutty Sark sobre el monstruo del Lago Ness. En los años sesenta, a un publicista de la fabricante de whisky se le ocurrió ofrecer 1 millón de libras de recompensa a quien fuera capaz de capturar, en el plazo de un año, a Nessie, el monstruo del Lago Ness. Reunido el consejo de administración de Cutty Sark un consejero, extremadamente prudente, ponderó el riesgo de la operación. ¿Y si realmente Nessie existía y alguien lo capturaba? Perder un millón de libras, de hace cincuenta años, era un trastorno no despreciable. Había que cubrirse ante dicha eventualidad.

No siendo un riesgo muy estándar, solo la mítica Lloyds de Londres era capaz de afrontar el reto. Estimó en 2.500 libras el coste de la prima que la fabricante de whisky debería abonar para recibir, si algún pescador lacustre tenía éxito y Nessie picaba, el millón de libras prometido en la campaña. El contrato era muy preciso y cifraba en  20 pies la envergadura mínima de Nessie.

A pesar de que para cualquier observador objetivo, la posibilidad de pescar un monstruo que hace 1.500 años que todos buscan y nadie encuentra sea nula, la realidad es que, la probabilidad según mercado (2.500 libras para cubrir un riesgo de un millón) quedó estimada en un 0,25%. Que no parece mucho, pero que es 250 veces superior a la de que nos toque el gordo comprando un solo décimo de lotería.

No voy a decir que es tan improbable que desaparezca el euro como que aparezca Nessie. Pero en las cotizaciones de los bonos soberanos de los países de la zona la probabilidad según mercado de que ello suceda parece cotizarse más cerca del 25% que del 0,25%.

Nessie no existe, aunque la probabilidad de que exista genera mucho negocio. Yo mismo he visitado su museo en Inverness, previo pago de la entrada correspondiente. Solo otro par de animales, también virtuales, han generado semejante actividad económica: el ratón Mickey y el pato Donald.

Pero quien sí existe es Schettino. El capitán del Costa Concordia, que pasará a los anales de la historia del mundo económico como introductor de la prima de frivolidad para el cálculo de tarifas en el aseguramiento de paquebotes.

Sucesos ilógicos, absurdos, prácticamente imposibles, pueden darse siempre que la estulticia humana pueda tener una influencia relevante. La lógica nos dice que es tan absurdo que el euro desaparezca como que Nessie exista.

Y, afortunadamente, Draghi solo comparte con Schettino la nacionalidad.

Josep


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