8 de octubre de 2014

Ayer caían de nuevo de forma notable los principales índices bursátiles. Especialmente destacable, por poco habitual, fue el retroceso de punto y medio porcentual del S&P 500 que, en cualquier caso, se encuentra a apenas un 5% de sus máximos históricos, frente al casi 10% perdido por el Euro Stoxx 50 desde sus máximos anuales.

De nuevo, búsqueda de explicaciones para la caída del día. Unos le echan la culpa al economista del FMI, Olivier Blanchard, por decir algo que es obvio, que hay una probabilidad no despreciable de que la zona euro vuelva a entrar en recesión. Cuando en el trimestre anterior ha crecido un 0%, que en el trimestre siguiente crezca o decrezca alguna décima es lo que cabe esperar. Poca es la diferencia de actividad entre un -0,1% y un+ 0,1%, pero suficiente para que los titulares periodísticos pasen del optimismo moderado al pesimismo catastrofista. Otros le echaban la culpa a la entrada oficial del ébola en Europa, argumento que refrendaban con la evidencia de que las acciones de aerolíneas y hoteles caían más que el mercado. También estaban los que temían por la crisis que puede generar en el seno de la UE un posible veto a los presupuestos franceses.  Con estas razones el pesimismo ya estaba servido. No hacía falta el acompañamiento de Ucrania (donde parecer que la inminencia del frío está contribuyendo a un entendimiento), Isis o la ya olvidada Gaza.

Aunque a partir de mediados de mes ya conoceremos algún resultado de compañías norteamericanas, las europeas no empiezan a publicar hasta prácticamente la última semana de octubre y no concluyen hasta bien entrado noviembre. Con las caídas de esta primera semana del mes ya tenemos a los principales índices bursátiles de la zona euro en rentabilidad negativa desde principios de año. Para mí, en lo que llevamos de año, y en la actividad empresarial, no ha sucedido nada muy distinto de lo que cabía esperar. El crecimiento económico mundial para 2014, según el antes citado Blanchard, se situará en el 3,3% (siempre les he hablado del 3% como promedio de algo menos de un 1% en Europa, algo más del 3% en Estados Unidos y el 5% en el conjunto de emergentes). Las ventas de las compañías globales, a tipo de cambio constante, han evolucionado de acuerdo con dicho patrón global de crecimiento. Sí han cambiado algunas variables importantes como el tipo de cambio y los tipos de interés, y ambas lo han hecho en una dirección en principio favorable para la recuperación de la bolsa europea. Es cierto que Francia e Italia renquean más de lo esperado, pero también lo es que España o el Reino Unido van mejor de lo que se preveía, que Estados Unidos ha reducido el desempleo a un ritmo superior al previsto y que China no se apea de crecimientos superiores al 7%, aunque Brasil haya defraudado y el conflicto con Ucrania haya golpeado duramente a Rusia, y temporalmente a Alemania. 

A falta de resultados se intentará buscar en índices basados en encuestas, como los de producción industrial, pedidos de bienes duraderos, confianza del consumidor, y otros varios, una guía para ver si las cosas mejoran o empeoran.

Yo seguiré prefiriendo el estudio de datos reales, contrastados. El último, conocido ayer, las ventas de Mercedes Benz en septiembre, que marcan un nuevo record histórico, mensual y trimestral. Concretamente, en el mes de septiembre, el más reciente, aumento de ventas en unidades, en vehículos entregados, del 13,8% a nivel global (11,9% de aumento en el conjunto del tercer trimestre, 12,5% en lo que va de año). Circunscribiéndonos al mes de septiembre, ahí van algunos crecimientos por zonas geográficas y países: Europa +9.1%, España +26.6%, Reino Unido +15.3%, Alemania +0.1%, Estados Unidos +10.6%, China +22.4%, Japón +11.0%. 

De todas formas, octubre se nos hará largo, a la espera de los resultados empresariales y, sobre todo, de los resultados de las pruebas de resistencia del BCE a la banca. Tendremos que ganar en noviembre y diciembre todo lo que no hemos ganado en el año. Pero, confío en conseguirlo.

Josep