28 de agosto de 2013

Pensaba mantenerme ausente de nuestra cita diaria en el blog durante toda esta semana, la última de vacaciones estivales. Esperaba que el clima de los mercados fuera similar al de Lanzarote, templado, agradable, con oscilaciones diarias inferiores al punto porcentual. Pero no ha sido así. El lunes los nervios se instalaban en el mercado italiano, que cedía más de dos puntos porcentuales a raíz de los rumores de la enésima crisis de gobierno, según unos por los avatares judiciales de Berlusconi, según otros por las disensiones sobre la reforma de la fiscalidad sobre los inmuebles. Varapalo a Italia, castigo significativo a España y el sector bancario europeo como principal perjudicado. Era un contratiempo significativo para el liquidativo diario de la cartera, pero nada fuera de lo normal, un retroceso inferior al uno por ciento. 

Lo de ayer ya fue distinto. Caídas próximas al 3% en los índices generales europeos, que se elevaban al 4% en los principales valores bancarios. ¿Motivo aparente? El anticipo, por parte de medios de comunicación bastante fiables, de la preparación de unos bombardeos selectivos por parte de Estados Unidos y sus aliados sobre Siria.  Esta vez hay un consenso bastante generalizado sobre la evidencia del uso de armas químicas en el conflicto sirio, con el resultado de más de 1.000 personas muertas. No hay, sin embargo, consenso sobre la autoría del ataque químico. Según Estados Unidos, sus aliados europeos y la Liga Árabe (y muy especialmente Arabia Saudí), el gobierno dirigido por Assad es el responsable. Según Rusia esta versión no es creíble, la considera absurda por contraproducente para los intereses de dicho gobierno, y apunta a que sea obra de la oposición para forzar una intervención militar extranjera. Crean lo que quieran, pero parece verosímil que la intervención se produzca. Consistiría en el lanzamiento de algunas decenas, quizás pocos cientos, de Tomahawks (de a millón y medio de dólares por pieza) sobre objetivos escogidos. Almacenes de armas químicas e instalaciones militares, en principio. Residencias oficiales y privadas de la familia Assad según las preferencias de la redacción del Wall Street Journal.  Como mínimo se haría constar que el uso de armas químicas es inaceptable y recibe castigo inmediato. Como máximo podría llegar a suscitar una rebelión interna en parte del ejército sirio dirigida a derrocar a Assad, o incluso conseguir su eliminación física.

No es la primera vez que pasan estas cosas en la zona (Gadaffi y Sadam Hussein, también recibieron Tomahawks muchos años antes de ser derrotados). Pero parece que ahí se detendrá, de momento, la acción. No se prevé envío de tropas terrestres, el límite cuya superación impide dejar de denominar con la palabra guerra una intervención bélica.

Lo de la primavera árabe no se ha quedado en una estación ni, desde luego, en las cuatro de Vivaldi, no es esa bella melodía de unos pueblos alcanzando su libertad.  Más bien parece el bolero de Ravel, que cuando parece que termina vuelve a empezar con más brío y la misma partitura. De momento, Mubarak ya no está en la cárcel, y los ganadores de las elecciones en Egipto están encarcelados. Túnez, Libia, Egipto y Siria tienen muchas cosas en común. Hablan árabe, la mayoría de la población profesa la religión musulmana y han multiplicado por cuatro su población en el espacio de dos generaciones. Tienen una minoría bastante ilustrada, que habla idiomas occidentales, ve la televisión por satélite, navega por internet y que desea libertad.Tienen también una mayoría pobre, rural o desertora del arado,  en búsqueda de algo que llevarse a la boca en el extrarradio de la gran ciudad, cuyo contacto con la cultura se limita a la interpretación que del Corán hacen ciertos grupos organizados, y que desea comida.  Los occidentales aplauden las manifestaciones de los jóvenes internautas, pero si tras las elecciones resulta elegido un barbudo casado con una mujer completamente tapada, piensan que, al fin y al cabo, Assad es un oftalmólogo educado en un colegio francés, con estudios de postgrado de medicina en Londres, con una mujer guapa y bien peinada.

Desde el punto de vista humano lo que está sucediendo en los países árabes del mediterráneo es un terrible drama de muy compleja solución. Desde el punto de vista económico, Siria no es relevante. Con un PIB de unos 50.000 Mn€  (el de una compañía media del Euro Stoxx 50), con un stock de activos del orden de unos 200.000 Mn€ (lo que costaría reconstruir Siria si fuera totalmente arrasada),  con unos ingresos por rendimientos del trabajo inferiores en términos absolutos a los salarios que paga Volkswagen en todo el mundo, solo el paso por su territorio de algunos oleoductos (y su cercanía a Israel), la sitúan en el mapa geoestratégico. 

El liquidativo de ayer habrá caído más de un 3%, y hoy veremos qué pasa. Esperemos a que abra el mercado americano para tener alguna guía. Esperemos que todo esto acabe pronto y que no muera más gente inocente. Pueden venir algunos días de zozobra bursátil, de compradores de petróleo, oro y bonos soberanos americanos y alemanes, y vendedores de bolsa, especialmente de aquellos valores que más han subido recientemente. Es la reacción de siempre de aquellos que creen que cuando hay bombardeos hay que apuntarse a ellos. Yo nunca me he apuntado a los bombardeos. Las compañías que tenemos en cartera tienen el mismo potencial de generación de beneficios, caigan o no unos cientos de Tomahawks sobre suelo sirio. 

Paciencia.

Josep