23 de noviembre de 2015

Mañana presento el fondo ante un auditorio de inversores profesionales. Bueno, en realidad no lo presento, puesto que la mayoría de los que asistirán a la reunión ya lo conocen,  sino que más bien explico su evolución. Intentaré trasladar a los inversores, algunos ya reales, otros potenciales, las razones por las que tengo las compañías que tengo en mi cartera. Que se resumen en una: su precio de mercado es sensiblemente inferior al valor fundamental que yo estimo que tienen.

Las presentaciones a inversores profesionales son algo distintas de las que hago cuando me dirijo a inversores particulares. En el primer caso dedico más tiempo a hablar de las compañías que tengo en cartera. En el segundo centro gran parte del discurso en la conveniencia de invertir en bolsa, aunque no sea solo en mi fondo. En un país en el que la gente de cierta edad, que es la que tiene más dinero ahorrado para invertir, ha podido obtener buenas rentabilidades, de dígito alto o hasta doble dígito, comprando deuda pública o suscribiendo depósitos bancarios, convencer, no ya de la virtud, sino de la estricta necesidad, de invertir en bolsa si se quiere obtener un rendimiento real decente a largo plazo, es el reto principal.

Los inversores profesionales, en teoría ya lo saben, y no debería ser necesario recordarles la lógica económica de la compra de acciones. Pero, por si acaso, el título de la presentación de mañana será "Dividendos crecientes, intereses menguantes".

Josep