Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Próspero año nuevo


Escrito 23 Dec

23 de diciembre de 2014

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Esta era la felicitación típica, la frase hecha para las postales navideñas, cuando no teníamos algo especial que decir, en aquellos tiempos, ya lejanos, en los que no teníamos correos electrónicos ni animaciones con duendes donde incrustar las fotos de nuestras cabezas.

Para Navidad, felicidad; para Año Nuevo, prosperidad. Deseos inmateriales para dos semanas, deseos materiales para un año. Y es que la sabiduría popular conoce perfectamente que la prosperidad, el progreso material, no es algo que se consiga en un día, sino que requiere algo más de tiempo. Los gestores de renta variable que escogemos los valores de nuestra cartera con criterios de lógica económica de largo plazo, no nos cansamos de repetir que la prosperidad prometida para los ahorros que los partícipes del fondo nos confían, la rentabilidad, es algo que requiere cierto plazo de maduración. Que se cuenta por años, no por semanas.

Y el año que viene, apunta a la prosperidad. Por lo menos para los inversores en compañías globales radicadas en la zona euro. Un euro devaluado, un petróleo barato, un sistema financiero cada vez más sólido, y un crecimiento, positivo aunque bajo en la eurozona, pero no inferior al medio de largo plazo, no inferior al 3%, para el mundo, anticipa crecimientos de beneficios próximos a los dos dígitos porcentuales. Manteniendo el actual porcentaje de distribución de dividendos, nos ofrecería una expectativa de rentabilidad inicial por dividendo, a los precios actuales, próxima al 4%. Una rentabilidad que duplica o hasta quintuplica, la ofrecida por los distintos bonos soberanos a largo plazo de la eurozona. Entre la renta fija y la renta variable, no caben dudas razonables. No hay color. Hay que tener bolsa y no hay que tener bonos soberanos a largo plazo.

Seguiremos con dudas sobre Grecia, sobre Ucrania, sobre Rusia, o sobre otros países emergentes. Pero mientras China siga creciendo a dígito alto, Estados Unidos a una tasa de año medio y poco a poco se vayan convenciendo todos de que lo del euro va en serio, las malas noticias serán, una vez más, excusas para explicar, a posteriori, las caídas coyunturales del 10% que, de vez en cuando, porque la bolsa es así, se seguirán produciendo. 

A falta de apenas cuatro sesiones para el cierre del año no parece aventurado pensar que podamos cerrar el año con una rentabilidad positiva de un dígito. A cierre de ayer la rentabilidad era ligeramente superior al 3%. Permítanme que, por una vez, invierta los términos de la felicitación navideña y desee una próspera Navidad y un feliz Año Nuevo. A ver si antes de comernos las uvas, podemos cerrar el año con una rentabilidad de dos dígitos. O por lo menos de un dígito bien alto. Si no es así, siempre nos quedará más prosperidad para el nuevo año.

Josep

 

 

 

 


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