Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Rebajas de enero


Escrito 7 Jan

7 de enero de 2015

Dos días antes de la Navidad me despedía de ustedes deseándoles un feliz año nuevo. A siete días del cierre anual todavía tenía esperanzas de que las últimas jornadas del año nos permitieran cerrar el ejercicio con una rentabilidad si no de dos dígitos, por lo menos de dígito alto. Finalmente, en Grecia no se reunieron los votos necesarios para un nuevo presidente, y nos quedamos en dígito bajo. El Euro Stoxx 50 cerraba el año con una rentabilidad del 1,2% y nuestro fondo obtenía una rentabilidad, escasa pero positiva, del 2,6%.

Mientras tomaba las uvas pensaba que no hay mal que por bien no venga: lo que no hemos ganado en 2014 lo ganaremos en 2015. Pero los reyes nos han traído carbón. Empezamos el nuevo año con una fuerte caída de las bolsas (en especial, como viene siendo últimamente habitual, las de la zona euro), de las rentabilidades de los bonos soberanos alemanes y norteamericanos, del precio del petróleo y del tipo de cambio del euro frente al dólar. 

Si alguien me pregunta qué hay de malo para la economía europea, para los beneficios empresariales y, por ende, para el valor de las compañías cotizadas, en que gastemos menos en petróleo, paguemos menos intereses, o tengamos un tipo de cambio más competitivo, tendré que decirle que no lo sé. De hecho, no solo no es nada malo, sino que es muy bueno.

Entonces ¿por qué caen las bolsas?. Solo hay una explicación, la de siempre, la del factor que cuadra todo lo que no se puede explicar con cierta lógica: el aumento de la percepción de riesgo. Hay quien percibe riesgo en una posible victoria de Syriza en Grecia, que despertaría de nuevo fantasmas sobre el futuro del euro. Hay quien percibe riesgo en que algunos países productores de petróleo, como Rusia, ganen tan poco dinero que tengan serios problemas de estabilidad. Allá ellos. El euro seguirá, con Grecia dentro, por la cuenta que les trae, y Putin no hará locuras, porque no está loco. Las empresas europeas ganarán en 2015 más euros que en 2014 y su valor económico, su valor fundamental, aumentará. Y tarde o temprano, lo hará también su precio en bolsa.

La bolsa americana ha retrocedido algo menos de un 5% desde máximos históricos, y la europea ha retrocedido un poco más, como siempre, por si acaso. Nada que no hayamos visto ya, en promedio, una vez cada dos o tres meses en los últimos años. Algo consustancial a los mercados bursátiles: de vez en cuando, hay temporada de rebajas. Este año coinciden con las del comercio minorista, con las populares rebajas de enero. Trabajar en el sector financiero supone asumir ciertas reglas, entre ellas, las de un vestuario sobrio: traje gris, camisa blanca, zapatos negros. Por ello no suelo ser un buen cliente de rebajas textiles: no compro chalecos floreados ni camisas hawaianas, con descuentos del 50% o 70%. Lo que yo uso difícilmente tiene descuentos de más del 10%.

Entiendo perfectamente que los artículos de calidad que no pasan de moda no bajen de precio. Por eso siempre me cuesta entender por qué razón las compañías que tengo en la cartera de mi fondo se pueden comprar, de repente, mucho más baratas que hace unos días. Pero cuando sucede, aprovecho y, si tengo dinero, compro más.

Josep

 

 

 

 


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