Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Renta fija, pero no segura


Escrito 28 Feb 14

28 de febrero de 2014

Ayer estuve en  Vigo, cantando las excelencias de la inversión bursátil y las bondades de mi fondo ante un auditorio empresarial. En el turno de ruegos y preguntas, el más interesante en cualquier acto público, un empresario sacó a colación el tema que probablemente más preocupa a la comunidad de inversores reales: la financiación a las empresas. La desconfianza que ha reinado sobre la posibilidad de que los estados soberanos no hicieran honor a sus deudas, ha sembrado serias dudas sobre la solvencia de los bancos y ha impedido que éstos cumplieran, con normalidad, con su principal cometido, que no es otro que prestar dinero a las empresas.

Con la buena voluntad y la candidez que les caracteriza, los políticos intentan con iniciativas como la creación del MARF (acrónimo de mercado alternativo de renta fija), o la recientemente anunciada, aunque no concretada, figura de “capital riesgo para pymes” crear vías para la financiación empresarial alternativas a la tradicional,  la bancaria. En mi opinión, la mejor vía para que fluya la financiación hacia las pequeñas y medianas empresas no es la de facilitar que emitan bonos, o confiar en que aparezcan “angelitos” que les inyecten dinero a cambio de un buen tratamiento fiscal. La financiación bancaria ha sido, y tiene que ser, la vía principal de financiación de las PYMES, además, obviamente, de la que todos sabemos, el capital aportado por los empresarios.

Cuestión distinta es la financiación de las compañías de cierto tamaño, como la mayoría de las que cotizan en bolsa. En este capítulo sí hay mucho que avanzar, en la línea de los países anglosajones. En España y, en general, en la Europa continental, la mayoría de las empresas cotizadas en bolsa no son emisores habituales de títulos de deuda, como sí lo son sus homólogas británicas o norteamericanas. Una empresa que lleva décadas cotizando en bolsa, que tiene un historial  de resultados contrastado, mediante auditorías públicas, un canal comprobado de comunicación con los inversores, y un tamaño suficiente para que una emisión de deuda tenga un mínimo de liquidez, debería ser capaz de conseguir financiación de forma directa en el mercado. Si la mayoría de las cien principales empresas españolas, las que capitalizan más de 500 millones de euros, fueran activas en el mercado de renta fija, la financiación bancaria que liberarían dejaría un hueco notable para que los bancos aumentaran, con los garantías debidas, su financiación a las pequeñas y medianas empresas.

Empecemos por aquí, de forma seria, con emisiones que tengan una alta probabilidad de pago, a un tipo de interés razonable. Y seamos muy cautos con las emisiones que paguen el doble o el triple que la deuda pública al mismo plazo,. Mucho cuidado con las empresas que nos intentan vender bonos a un interés altísimo porque los bancos no les prestan.  Es renta fija, sí, pero desde luego, no es renta segura.

 

Josep


Comentarios

#1
28 Feb 14

Me quedo con esto "Mucho cuidado con las empresas que nos
intentan vender bonos a un interés altísimo porque los bancos no les
prestan". S2


#2
28 Feb 14
Gracias por el artículo Josep, Lo que sería interesante es que el MARF
fuera accesible al inversor privado/particular al igual que el de RV.
Así podríamos hacernos una cartera de RF relativamente diversificada y a
placer. Un saludo, Karim
#3

Chema56 Me gusta el mundo de las inversiones y en particular el de fondos de inversión.

28 Feb 14

Cuantos más activos financieros tengamos los inversores a nuestra
disposición, mejor; no podemos estar solo o el depósito al 1,50%. Por
otra parte, entiendo que mejora las opciones de los fondos -y de sus
partícipes- al tener más instrumentos en los que invertir.