10 de mayo de 2016

Hace un par de semanas Unibail Rodamco, la principal inmobiliaria cotizada de la zona euro, anunciaba la colocación en mercado de 1.000 millones de euros en bonos. 500 millones con vencimiento a 11 años, a un tipo de interés fijo del 1,12%, y otros 500 millones a 20 años, con un interés fijo del 2%. Se los quitaban de las manos: en solo dos horas hubo peticiones por 5.000 millones. Había tortas para prestarles cinco veces más de lo que pedían, pero ya habrá tiempo para volver a pedir, quien sabe si a un interés todavía más bajo. Eran bonos, no préstamos con garantía hipotecaria. Si no pagaran intereses o no devolvieran el principal, los tenedores de los bonos no tendrían, de forma directa, ningún inmueble, ningún bien real para adjudicarse en garantía del cobro.

Sin garantías, a 20 años, al 2% fijo y se pelean por prestarte cinco veces más de lo que pides en solo dos horas. Así da gusto...

Últimamente hemos visto publicadas noticias sobre la puesta a la venta de centros comerciales singulares en España, que requieren inversiones de algunos centenares de millones. Unibail Rodamco aparece en todas las quinielas como posible comprador. No me extraña. Si yo pudiera emitir bonos a tipo fijo a 20 años sin garantía hipotecaria, podría comprar un centro comercial con una rentabilidad por alquiler del 6% sin poner un duro. Con los alquileres no solo pagaría los intereses sino que podría también hacer frente a la amortización completa del principal. Así, al cabo de 20 años, exclusivamente con financiación ajena, el centro comercial sería mío y habría devuelto la totalidad del dinero que me habrían prestado los bonistas, con sus intereses.

Y esto no pasa solo con las grandes inmobiliarias, que pueden usar el dinero para comprar inmuebles (directamente o mediante adquisición de otras inmobiliarias cotizadas más pequeñas). Unilever, también hace quince días, emitía 1.500 millones de euros en bonos a tipo fijo. Al 0,08% a 4 años, al 0,70% a 8 años, al 1,21% a 12 años. Con estos costes financieros, la compra, por ejemplo, de marcas competidoras, fácilmente se rentabiliza.

Josep