22 de mayo de 2014

Las tres principales operadoras de telecomunicaciones de la zona euro, Telefónica, Deutsche Telekom y Orange han publicado sus resultados trimestrales. Si ceñimos el análisis a lo que han hecho dentro del mercado europeo las conclusiones son muy similares. Las tres han experimentado una caída interanual de ingresos del orden del 3% en euros, debido a una caída de precios de dígito dígito alto solo parcialmente compensada por un incremento del tráfico de dígito bajo. Las reducciones de costes, todavía posibles en compañías que proceden de antiguos monopolios, ha permitido  mantener el porcentaje de margen operativo sobre ventas constante, de tal forma que el resultado operativo bruto ha experimentado un retroceso similar al de la cifra de ventas.

Las tres mantienen similares niveles de apalancamiento, con una deuda neta que representa aproximadamente 2,2 veces el resultado operativo bruto, y unos gastos financieros que suponen alrededor del 4% de la cifra de ventas. Todas pagan dividendos que suponen entre el 4% y el 5% de la actual capitalización bursátil, y cotizan a múltplos similares sobre resultado operativo bruto. El valor empresa, el resultado de sumar capitalizacion bursátil y deuda financiera neta, equivale a alrededor de 5 veces  el resultado bruto de explotación. 

El beneficio neto trimestral publicado difiere en función de las políticas de amortización de cada compañía, de extraordinarios de diverso signo y de las oscilaciones de los tipos de cambio que afectan notoriamente a Telefónica, muy presente en los mercados latinoamericanos cuyas divisas se han devaluado notablemente frente al euro.

En las presentaciones ante analistas los responsables de las compañías han transmitido mensajes similares. La convergencia fijo-móvil y la necesidad de una banda cada vez más ancha es un proceso imparable. Como consecuencia de este proceso, y en especial debido a las elevadas necesidades de inversión que comporta, se producirá una concentración en el mercado europeo liderada por las compañías con mayor masa crítica. Tres grandes operadoras por mercado nacional, cuatro o cinco a lo sumo en el conjunto de Europa, a semejanza de lo que ya ha ocurrido en Estados Unidos, es su mejor estimación del mapa final.

Con unos ingresos operativos que tienden a estabilizarse, unos costes financieros que tenderán a disminuir, unos múltiplos de valoración bajos y un buen dividendo, la inversión en operadoras de telecomunicaciones tiene muy poco recorrido a la baja. Aunque probablemente tengamos que esperar todavía un tiempo, el que sea necesario para tener una idea más clara de la configuración  final del mapa competitivo, para ver alzas bursátiles relevantes.

Josep