16 de enero de 2015

Ayer por la mañana los mercados vivieron momentos muy convulsos. El banco central suizo cancelaba su política de mantener cotizando su divisa a un mínimo de 1,20 francos por euro, dejándola flotar libremente en el mercado. Ante noticias inesperadas un buen número de operadores del mercado siempre optan por vender todo lo que suene a riesgo, y para los que miden el riesgo por la volatilidad, las acciones son un activo arriesgado. El Euro Stoxx 50 pasó de ganar un 1,5% a perder más de un 3%. Poco a poco, los que habían vendido "por si acaso" dejaron de actuar y tomaron el mando los que analizan qué ha pasado realmente. Y como el hecho de que el franco suizo pase a cotizar a 1,02 euros en lugar de 1,20 euros no cambia de forma mínimamente significativa la capacidad de generar beneficios en euros de las empresas de la zona euro ni, en consecuencia, su valor fundamental, el Euro Stoxx fue recuperando posiciones hasta terminar cerrando con una ganancia del 2%. 

Donde sí hubo movimiento, en este caso lógico, fue en la bolsa suiza, que cerró con pérdidas próximas al 9%, en francos suizos, aunque si hiciéramos las cuentas en euros, el día de ayer no fue malo para el inversor en acciones suizas, con unas ganancias superiores al 5%. La inmensa mayoría de las grandes compañías suizas cotizadas y, desde luego, las que tienen peso en el índice, obtienen realmente sus beneficios en euros o en dólares, porque en euros o en dólares venden, en euros o en dólares compran, y en euros o en dólares pagan el grueso de sus salarios y costes de explotación. El mercado suizo es marginal para Nestlé, Schindler o Swatch, su mercado es global.  Otra cuestión es que, al final, contablemente, tengan que traducir esos beneficios a francos suizos. Y, evidentemente, si el franco suizo se revaloriza un 15% frente al euro o al dólar, los beneficios de dichas compañías, realmente obtenidos en euros o en dólares, traducidos a francos son un 15% inferiores. De ahí la caída de los precios de las acciones, en francos suizos, que se registró ayer.

Lo anteriormente dicho es válido, en términos generales, para las compañías suizas globales, aunque hay que hacer algunos matices. El principal es que, normalmente, dichas compañías tienen un porcentaje superior de costes que de ingresos en francos suizos. Las sedes centrales del grupo, con todos sus ejecutivos bien pagados, y en algunos casos también instalaciones productivas, suelen estar en Suiza. Si obtienes ingresos en dólares o euros y tienes gastos en francos suizos y el franco suizo se revaloriza tu margen disminuye. Cuanto mayor es la compañía menor suele ser el peso de sus gastos en francos suizos, y por ello, menor el perjuicio que recibe por la revalorización de la divisa. En Nestlé, por ejemplo, solo un 5% de los salarios y gastos generales de explotación se generan en Suiza y se pagan con francos suizos. En Schindler este porcentaje se eleva al 10%. Y en Swatch alcanzan casi el 50%. No es de extrañar pues, la crítica reacción del presidente de Swatch a la medida del banco central suizo, que calificó de tsunami, de muy perjudicial para aquellas empresas suizas que deciden producir en Suiza.

Josep