18 de junio de 2015

Llevaba ya demasiados días faltando a la cita en este foro. Conocidos ya en el mes pasado todos los resultados del primer trimestre de las compañías que tenemos en cartera, y sin noticias empresariales relevantes, el culebrón griego ha sido la salsa del mercado durante el mes de junio. Ya les he cansado demasiado hablando de este tema, y me parecía repetitivo y machacón volver a hacerlo. Pero, dado que hoy es uno de tantos "días-D" en este cargante proceso de ficción teatral, dado que hoy se reúne el eurogrupo y que falta ya menos de medio mes para que los griegos paguen o no lo que le deben al FMI, voy a reiterarles mi tesis: habrá acuerdo y Grecia no saldrá del euro.

Ya sé que ver como un primer ministro acusa de conducta criminal a uno de los principales acreedores de su país, al FMI, o como un presidente del parlamento rechaza recoger el informe que el gobernador de su banco central le entrega, porque dicho informe dice algo que no le gusta leer (que si Grecia no llega a un acuerdo, será un desastre para el país, que terminará por salir del euro y hasta de la Unión Europea...), parece apuntar en la dirección contraria a la de una solución de entendimiento. Pero quienes así se comportan no son funcionarios finlandeses, sino políticos griegos. Son comediantes con ínfulas dramáticas, regateadores de bazar con pretensiones de salvapatrias.

Me he tomado la molestia de leer, día a día, el periódico griego en inglés que trata de forma más seria la cuestión: ekathimerini. A pesar de que tenga políticos que son capaces de soportar que su postureo provoque una retirada masiva de depósitos de sus bancos y paralice cualquier tipo de proyecto de inversión en el país, en Grecia, como en todos los países, también hay gente que va todos los días a  trabajar con la ilusión de progresar, también hay profesionales y empresarios preocupados por el futuro de su país, que saben que no hay duros a cuatro pesetas. No sé si son muchos o pocos, pero desde luego, los suficientes para que un medio como ekathimerini siga vivo. 

Leídas e interpretadas muchísimas declaraciones y comentarios de variados políticos griegos he llegado a la siguiente conclusión: Tsipras está dispuesto a firmar lo que la Unión Europea le pida, pero tiene que hacer ver ante su población que se ha resistido a aceptar demandas inaceptables y que, con su firmeza, ha impedido que dichas demandas hayan prosperado. Básicamente, se hace correr el bulo de que la Unión Europea exige quitarles dinero a los pensionistas, recortarles la paga actual a los que ya están cobrando la pensión, y que él lo impedirá. En realidad Europa no le pide eso, sino que revise el sistema de cálculo de las pensiones a futuro, y muy concretamente, que elimine gradualmente, con mayor rapidez de lo previsto, el generoso sistema de prejubilaciones. Tsipras firmará la reforma del sistema de pensiones, aunque a los actuales pensionistas no se les restará un euro en su pensión del mes que viene. Los que cobrarán menos y más tarde serán los que todavía están trabajando y pensaban jubilarse anticipadamente con una pensión muy parecida a su último sueldo. Lo harán más tarde y con menor pensión. Vamos, igual que todos nosotros...

El trato está hecho. Pero el nivel de violencia, histeria y dramatismo que hay que ponerle al cuento de David contra Goliat de Syriza, es considerable, si los cuentistas quieren salvar la cara ante aquellos que votaron a favor de algo que era estrictamente imposible cumplir: vivir a costa de los demás.

Con las caídas he incrementado el nivel de inversión, que se sitúa en el 115%. No sé si la bolsa seguirá cayendo hasta final de mes, hasta mediados de julio, o si se dará la vuelta hoy o mañana. Lo que sí sé es que las idas y venidas de Tsipras no alterarán en lo más mínimo los resultados empresariales de las compañías que tenemos en cartera, y por tanto, tampoco su valor. 

Paciencia y barajar. Con la tranquilidad que da saber que las empresas de las que somos accionistas ganarán más dinero este año que el pasado, y que, siendo esto lo que realmente cuenta, si no es en un mes, será en un trimestre, o en medio año, pero no tendremos que esperar mucho tiempo para recuperar la cotización perdida. Quien invierta ahora, con alta probabilidad, obtendrá una rentabilidad de dos dígitos antes de fin de año.

Josep