Josep Prats Orriols

(JPrats)

Gestor de Abante European Quality

Madrid. Madrid. ESPAÑA.

Un cero más


Escrito 11 Jul 13

11 de julio de 2013

Cuando hace un par de días les anunciaba los cambios en la cartera, disminuyendo el peso en consumo y aumentándolo en industria, les decía que, a diferencia de las clasificaciones sectoriales al uso, no consideraba a LVMH (que mantengo en el fondo) como una compañía de consumo cíclico. La evolución de sus ventas en los últimos años avalaban mi afirmación. El peor año de la crisis, el 2009, las ventas del grupo a perímetro comparable cayeron solo un 4% (las totales se mantuvieron planas). Y desde entonces ha recuperado tasas de crecimiento iguales o superiores al 10% anual. Manteniendo, en todo momento, holgados márgenes operativos, nunca inferiores al 20% sobre ventas.

La multinacional de origen francés se define como un grupo con vocación de liderazgo en todos los sectores del lujo. Y, ojo, dicen lujo y no moda, que la moda, como decía Dalí, es lo que pasa de moda. Los productos de LVMH son aquellos que nacen con vocación de no pasar de moda, aunque muchos de ellos sean de una vida tan efímera como una compa de champagne o de cognac.

Un 15% de su cifra de negocios proviene  de las bebidas alcohóllcas, un 35% de los artículos textiles y de piel, un 13% de los perfumes y cosméticos y un 10% de los relojes. El resto de las ventas (27% de los 30.000 Mn€ anuales) proviene de la distribución de otros productos de lujo a través de canales especializados (cruceros, aeropuertos, hoteles, cadenas de perfumerías...). 

Asia es su principal mercado (36% de las ventas, un 8% en Japón), seguido de Europa (31% de las venrtas, un 11% en Francia) y Estados Unidos (23% de las ventas).

Moët Chandon, Dom Pérignon, Hennessy, Glenmorangie, Chateau d'Yquem, Louis Vuitton, Givenchy, Marc Jacobs, Donna Karan, Loewe, Guerlain, Kenzo, Bulgari, Tag Heuer, Hublot, De Beers. Estas son algunas de sus marcas. Productos muy diversos con una característica común: un cero más (a la derecha) en el precio que los de calidad estándar.

Es una compañía poco partidaria de salir en los periódicos (pueden pasar semanas sin que cuelguen una nota de prensa en su web)  pero que crece constantemente, tanto de forma orgánica, como vía adquisiciones. Raro es el año en el que no realizan una, buscando siempre el encaje de la compra en su filosofía de lujo. Si el precio de venta de sus productos no tiene una cifra más que el de los de categoría media, no es para LVMH. Recientemente dos han sido las noticias que han puesto a LVMH en prensa. La primera una pequeña multa que ha tenido que pagar a la autoridad francesa de los mercados de valores por haberse hecho con una participación relevante en el capital de Hermès de forma poco transparente. Tiene ya un 30% de Hermès, contra la voluntad de la actual dirección de la compañía que, obviamente, teme que tarde o temprano tomen el control. La segunda ha sido la adquisición, a los hermanos Loro Piana, del 80% del capital de la compañía que lleva su apellido por 2.000 Mn€ (2.700 Mn€ de valor implícito del negocio para el 100% del capital y de la deuda). Poco conocida en España, Loro Piana factura unos 700 Mn€ anuales y obtiene un resultado bruto de 140 Mn€ (ese 20% de margen sobre ventas que caracteriza a los productos LVMH). Especializada originalmente en tejidos de cashmere para la elaboración de trajes de caballero de alta calidad, ha ampliado su área de actividad hacia producto terminado, principalmente confecciones a partir de materias primas como cashmere, vicuña, seda natural y pieles.

Visto el precio pagado, y desconociendo la marca, tuve la oportunidad de realizar ayer, a la hora de comer, un poco de trabajo de campo. En Madrid, la calle con mayor número de escaparates de un cero más lleva el nombre de un catedrático de metafísica. Lo considero muy adecuado, puesto que la metafísica se ocupa de estudiar lo mismo que la economía (el estudio de los principios fundamentales de la realidad), pero sin preocuparse por los números. Y es que, como ya dijo el matador de toros Rafael el Gallo, al serle presentado don José Ortega y Gasset como catedrático de metafísica: tiene que haber gente pa tó. 

Me asomé al escaparate de la tienda de Loro Piana, vi los precios, y no me atreví a entrar. Hay una leyenda urbana que dice que, en determinados establecimientos hay unos sensores especiales capaces de identificar el límite de crédito de las tarjetas de aquellos que osan entrar, y que si éste no es de cinco cifras saltan las alarmas. No quise exponerme al ridículo.

Pero, realmente, era todo muy bonito y aparentaba gran calidad. Adecuado para los bolsillos de una minoría (el 1% de la población que tiene ingresos anuales de seis cifras, tendiendo a siete, y patrimonio de siete cifras, tendiendo a ocho), que a nivel global no dejan de ser algunas decenas de millones de personas. Y aunque quizás no adecuado a sus bolsillos, también apetecido, y ocasionalmente tanteado, por los de un cero menos.

Y es que, como escribió Oscar Wilde I have the simplest taste, I am always satisfied with the best.

Josep

 

 

Comentarios (14)

11 Jul 13

Tiene usted razón, es mucho mejor patear la calle que leer
periódicos. Y asumir riesgos que no hacerlo. Por cierto, hablando de
periódicos: ¿qué opinión le merecen las palabras del jefe del
eurogrupo hoy en El País sobre la situación de los bancos europeos? Me
interesó mucho su análisis de ayer sobre Deutsche Bank.


JPrats Gestor de Abante European Quality

11 Jul 13

Lampros


Los bancos son instituciones que tienen, a grandes rasgos, ahora y
siempre, cinco euros de capital por noventa y cinco euros de deuda.
 Y, con estos recursos, prestan 100 euros. Cualquier ejercicio de
estrés un poco forzado, ahora y siempre, que asuma pérdidas (o menor
valor de mercado) en los cien euros prestados puede determinar
ampliaciones de capital. Y cualquier ampliación de capital, aunque
duplique o triplique el que haya en cada momento en curso, puede
resultar insuficiente. Esto ha sido siempre así y allí donde no se
pone en duda la seriedad del regulador y supervisor (los bancos
centrales) ni la bondad de los auditores (los mismos en todos los
bancos importantes del mundo), nadie está permanentemente hablando de
quiebras bancarias. En la zona euro tenemos un problema, que solo el
tiempo resoverá: no hay unión política y, por tanto, no hay política
fiscal y presupuestaria coordinada, ni reguladores ni supervisores
únicos. Por ello en momentos de crisis se pone en duda todo, incluido
el euro. Un día revisaré con más profundidad el tema de las
necesidades o no de capital de la banca de la zona euro. Le anticipo
que, si las hay, no son mayores que las de la banca anglosajona (ya no
digamos nipona) y que los bancos de los países meridionales no son los
que andan más escasos. Si no nos ponemos nerviosos, si no nos ponemos
histéricos, con un contable razonable, no hay tales necesidades. 


Que una autoridad de la Unión Europea dude de la veracidad de los
resultados de los análisis de los respectivos supervisores nacionales
bancarios (en los que trabajan funcionarios de muy alta cualificación)
es preocupante. Si fuéramos serios alguien debería estar ya
destituido: el que duda o aquellos sobre los que recae la duda. Pero
esto es lo que hay. 


Josep


11 Jul 13

Sostiene el historiador Marc Bloch en La extraña derrota que gran
mayoría de los fracasos son debidos a errores de la inteligencia. Yo
quizás añadiría (además) de fallas en el carácter, pero entiendo lo
que quería señalar Bloch: un mal análisis, una mala lectura de la
realidad, nos conduce a tomar decisiones equivocadas. A menudo me
pregunto si no es esto lo que nos sucede en la UE: una cierta
incapacidad intelectual para entender la naturaleza de los problemas y
las exigencias de la realidad cambiante de nuestro tiempo que nos ha
llevado a diseñar una política fallida. Quizás. Pero la sucesión de
digos y contradigos, de afirmaciones gratuitas y de contradicciones me
resulta no sólo preocupante, sino el indicio de que mucha de la gente
que nos gobierna no entiende los problemas que nos afecta. O si lo
entienden es de oídas, que es como no hacerlo. Como dice usted,
alguien debería estar ya destituido. Muchas gracias por su
clarificadora respuesta.


Luis1 Dermatólogo de Barcelona

11 Jul 13

@JPrats.


En algunos países y en determinados años, toda la población, al 100
%, llegó a ser multimillonaria y se tuvieron que tratar mediante
psicoterapia aquellos individuos que compulsivamente no podían parar
de escribir un 0 tras otro.


Yo el tema de las compras lo tengo resuelto, salgo todos los días con
mi billete de 100 billones de dólares y me compro lo que se me
antoja.)  Tan sólo un apunte, cada vez necesito menos cosas los cual
me hace ser más rico porque no es más rico aquel que más cosas tiene
sino aquel que menos necesita.


 


JPrats Gestor de Abante European Quality

11 Jul 13

Lampros


La inteligencia no luce (si la hay, no ejerce) entre los mandamases
de la Unión Europea.


Luis 1


Por su post intuyo que conoce la narración  The million pound
note
de Mark Twain.  Hará unos sesenta años se hizo una versión
cinematográfica (El billete de un millón de libras, en versión
española) protagonizada por Gregory Peck.


Lo bonito del dinero es no tener que gastarlo. Y para ello, lo mejor
es que los demás sepan que lo tienes. 


Josep


Luis1 Dermatólogo de Barcelona

11 Jul 13

@JPrats:


Su comentario me demuestra lo que ya intuía. Es usted una persona con
gran cultura.


Me anoto su último párrafo.


Por cierto, el billete con más alta denominación jamás emitido, ya
que hubo otro con un 0 más que se llegó a imprimir pero no circuló, es
de Hungría, año 1946.  Cien trillones de Pengös.  No lo escribo no sea
que vaya a contagiarme de la enfermedad de los ceros.


JPrats Gestor de Abante European Quality

11 Jul 13

Luis1


Gracias por seguirme. Por cierto, en Hungría han sucedido
históricamente cosas muy raras. Por ejemplo, sin tener mar, tener a un
Almirante, Horty, como  Presidente (originalmente, regente).


Josep


11 Jul 13

Gracias por el interesante post de hoy.


JPrats Gestor de Abante European Quality

11 Jul 13

Gracias Joaquín, gracias a todos


Mañana seguimos. A ver que se nos ocurre...


Josep


11 Jul 13

La empresa LVMH me gusta mucho y he visto que está en muy buenas
carteras que sigo con mi Radar,Gracias.