24 de agosto de 2015

Con la caída de hoy en la apertura las bolsas europeas pierden todo lo ganado en el año. Estamos en los mismos niveles de cierre de 2014, en puntos de Euro Stoxx 50, con un petróleo y un euro algo más baratos. Los tipos de interés están también más o menos donde estaban hace ocho meses y los beneficios empresariales algo más altos. Si me lo dicen en diciembre, con estos datos compro bolsa. En los primeros meses del año la brusca devaluación del euro frente al dólar hacía que el incremento de beneficios en euros de las compañías globales fuera todavía superior, situando la bolsa en múltiplos todavía más atractivos. Miel sobre hojuelas, pensaba yo, aunque mis números siempre los he hecho con un tipo de cambio de 1,20$ por euro. Y con ese tipo de cambio y mis estimaciones de resultados a largo plazo de las compañías que analizo, el valor fundamental del Euro Stoxx 50 se sitúa ligeramente por encima de los 4.100 puntos, del orden de un 30% superior a los precios actuales. 

Estados Unidos presenta un crecimiento sólido, que le permitirá empezar a subir, eso sí tímida y pausadamente, tipos. Si no en septiembre, en diciembre o en enero, Pero los subirá, y cuando lo haga dará una señal al mercado de vuelta a la normalidad y declarará cerrada la peor crisis financiera de este milenio...Europa recupera el crecimiento, con España como sorpresa agradable, Alemania en su buena línea habitual, e Italia y Francia algo más lentas pero con signo positivo al fin y al cabo. Entre los emergentes secundarios defraudan Rusia y Brasil pero recuperan el pulso Turquía e India. La gran cuestión está en qué pasa con el gran emergente, con China, con una economía de tamaño ya equiparable a la europea o a la americana, y que aporta por sí sola más de la mitad del crecimiento global. En una economía tan intervenida como la China, donde el gobierno fija el tipo de cambio, controla la banca y las grandes empresas, e interviene en los mercados bursátiles a su antojo, fiarse de las estadísticas más o menos oficiales sobre producción industrial, PIB o lo que ustedes quieran, y alarmarse por las variaciones de un decimal, me parece una labor un tanto pueril. No sé cuantificarles con decimales el crecimiento económico de China. Pero puedo asegurarles que cada año suman 20 millones de nuevos automóviles a su parque, que es tanto como decir que otras tantas familias entran, con todos los honores, a formar parte de la clase media. Puedo también decirles que las principales multinacionales europeas y norteamericanas de productos de consumo siguen aumentando a ritimos de dos dígitos las ventas en el país. China no se hunde, por más que sus bolsas hayan sufrido una corrección, que no deja de mantenerlas en rendimiento positivo en lo que llevamos de año y con ganancias superiores al 50% en los últimos doce meses. Cierto es que el mantenimiento de un tipo de cambio prácticamente invariado con el dólar, unido a la revalorización de éste frente al yuan y al euro, había fortalecido exageradamente su divisa frente a la de sus dos principales socios y competidores comerciales. La ligera devaluación de yuan, unida a la recuperación del euro de las últimas semanas permite recuperar ya cierta normalidad cambiaria. 

A principios de año todavía había quien dudaba del futuro del euro como moneda única, con el riesgo de una eventual salida de Grecia en el horizonte. Ahora ya sabemos que Tsipras va a ser el nuevo líder de un partido socialdemócrata europeísta, soltando lastre de demagogos y revolucionarios, y que el euro seguirá siendo la divisa griega.

En fin. Las cosas están ligeramente mejor que hace ocho meses. Las empresas ganan más, Europa crece más que el año anterior, Estados Unidos y China siguen creciendo más o menos lo que crecían, los tipos siguen bajos y seguirán bajos (aunque ya no cayendo más y empezando una tímida normalización) durante mucho tiempo, el petróleo está barato y el euro, aunque sin la alegría que nos hubiera dado a los inversores en la eurozona la tan pronosticada paridad con el dólar, está algo más bajo que a principios de año. 

Por todos estos motivos estoy aprovechando las caídas de precios bursátiles para aumentar el nivel de inversión en el fondo, hasta niveles ligeramente superiores al 120%.

La semana pasada estuve de vacaciones. Y mañana me voy a Lanzarote a pasar unos días de descanso. Aunque, desgraciadamente, en el hotel hay wi-fi gratis y me llevo el portátil.

Espero que se tomen la corrección, la tormenta de verano, con la misma deportividad y tranquilidad que yo. Sigo pensando que este año cerraremos por encima de los máximos ya vistos. Y, desde luego, con un Euro Stoxx 50 más cerca de los 4.000 puntos que de los 3.500. 

Muchas gracias por su confianza, 

Josep