17 de marzo de 2016

Hace poco más de un año, el 12 de marzo de 2015,  les anunciaba en un post que dos días antes había vendido las acciones de Generali que teníamos en cartera desde la constitución del fondo, a la vez que compraba acciones de Airbus. 

La razón que les daba para vender Generali, al precio al que la vendí, 18 euros por acción, era que tras la revalorización experimentada desde su incorporación a la cartera dos años antes, que la había llevado a cotizar a 1,3 veces libros, se situaba en niveles de valoración que la hacían mucho menos atractiva que otras alternativas, incluidas las líderes de su sector, Axa y Allianz. De las dos razones que hay para incorporar o excluir un valor a una cartera (que cambie su valor, o que cambie su precio), lo hacía por la segunda.

Y por esta segunda razón, porque ha vuelto a cambiar de forma notable el precio, sin que haya cambiado el valor fundamental de la compañía, la volvía a comprar ayer, a un precio inferior a 14 euros por acción. A este precio Generali vuelve a cotizar marginalmente por debajo de su valor en libros, ofrece una rentabilidad por dividendo holgadamente superior al 4% y marca un múltiplo sobre beneficios próximo a 10 veces. La compañía está correctamente capitalizada, con un margen de solvencia que ya se aproxima al 200%, en línea con las líderes del sector, por lo que se descarta toda posible ampliación de capital. Mañana publicará resultados y tendremos más detalles, pero estoy convencido de que no variarán, tras haber visto lo que ha sucedido en los tres trimestres anteriores y lo que han hecho sus competidores, en lo sustancial mi análisis.

A 1 vez libros la compro; a 1,3 veces libros la vendo. La compré a 1 vez libros hace tres años. La vendía a 1,3 veces libros hace un año. La he vuelto a comprar a 1 vez libros ayer. La volveré a vender a 1,3 veces libros cuando alcance ese nivel de cotización, que no sé si será dentro de unos meses o dentro de unos años. Aunque sí estoy convencido de que, si la compañía no varía sustancialmente su modelo negocio, acabará sucediendo.

Normalmente cuando incorporo una compañía a la cartera la sustituyo por otra que vendo. Ayer no lo hice así, y ahora la cartera está constituida por 25 valores. La norma de tener un número de valores limitado tiene cierta flexiblidad, aunque poca. Normalmente la cartera tiene 24 valores, pero puede tener, y de hecho los ha tenido, 23 o 25. He estado analizando detenidamente todos los valores que tengo en cartera para ver cuál podía vender, y se me hace muy difícil vender ninguno. Porque creo que su infravaloración, y por tanto su potencial de recuperación en precio, es todavía muy elevada. Hay diferencias entre unos y otros, evidentemente, pero tener 25 valores no me supone un problema. Eso sí, si decido incorporar otro valor a la cartera, procederé a vender el que esté menos barato.

Josep