Por aquí he podido leer interesantes artículos en los que hacían referencia a que cuanta más libertad más riqueza, pero enfocándose la libertad exclusivamente en el aspecto económico y poniendo ejemplos contrastados de Estados de auge con esa libertad máxima económica, como por ejemplo Chile.

Pienso que la libertad mirada solo desde el punto de vista económico es un error, pues hay que contemplar la libertad en sentido amplio como un pilar fundamental de nuestra sociedad.

Este pilar debe conducir a la emancipación de la propia sociedad, pues aunque ya sabemos que es imposible no contar con los mercados, imprescindibles hoy en día como tampoco de la economía en sentido amplio, así como las relaciones entre los diferentes poderes (y no solo los tradicionales); todo ello no ha de suponer un límite a la democracia ni a la libertad en sentido extenso, como derecho fundamental de todos nosotros. Tampoco un límite al Estado que ha de garantizar esa libertad; por ello es necesario un Estado fuerte, pero austero a la vez y por supuesto social, que proteja a las capas más vulnerables pues sin esa protección muchas veces dejan de ser libres ante el poder avasallador de los más fuertes económicamente.

Aunque eso no quita que el Estado a la vez esté controlado democráticamente por el pueblo (que no sea que se convierta en un leviatán). El problema es cómo conseguir ese Estado fuerte, austero, volcado en las necesidades mayoritarias de la sociedad (con una síntesis pluralista de intereses), y que a la vez que sea responsable, que rinda cuenta a esa sociedad.

Creo que todo esto requiere una sociedad activa que hoy no tenemos y unos partidos políticos con espíritu democrático y con menos poder que tienen hoy, que son dueños de todo el poder, político, ejecutivo, legislativo y hasta judicial.