Tras las noticias del nuevo caso de corrupción, en el AVE de Barcelona a Madrid, creo que todos temblamos ante cualquier proyecto de obra civil, pues ya sabemos que nos tendremos que echar la mano al bolsillo los ciudadanos. Y eso a  pesar del sistema tan reglamentado y tan “garantista”, aunque siempre termina habiendo sobrecostos, y estos que deberían ser la excepción, terminan siendo lo habitual.  

En el concurso la adjudicación de la obra recaerá en el licitador que, en su conjunto, haga la proposición más ventajosa, teniendo en cuenta los criterios que se hayan establecido en los pliegos y sin atender exclusivamente al precio de la oferta aunque la Administración podrá declararlo desierto. De todos formas en teoria se hace una “inspección cuidadosa” de la oferta presentada por el contratista. Pues el interés por la adjudicación puede llevar a realizar una rebaja excesiva sobre el tipo inicial de la obra, lo que se traduciría en un recorte de los beneficios o incluso en que la realización de la obra resulte antieconómica. Como consecuencia, cabe que el contratista en la ejecución de los trabajos contrate con empresas de poca solvencia determinados trabajos a bajo precio, reduzca las exigencias de calidad de los materiales o emplee mano de obra barata y poco cualificada… no sé porque me viene a la mente las obras de ampliación del Canal de Panamá por la española Sacyr.

Sin embargo el análisis de los sobrecostes nos muestra que es importante tener en cuenta los proyectos complementarios de la obra, que surgen cuando la obra ya ha sido iniciada y habitualmente se adjudican al mismo contratista de forma directa. Pues estos proyectos "complementarios" terminan representando de media el 7% del valor de la obra. Así, sumando el complementario más el modificado, resulta que el coste de las obras se incrementaba durante la construcción en un 21% de media en las obras civiles. Este coste adicional resulta algo mayor que la rebaja en el presupuesto de licitación que se produce por la competencia en el proceso de adjudicación, una baja media del 18%.

La similitud entre el coste adicional medio y la baja media parece sugerir que los sobrecostes son anticipados por las empresas y descontados en la puja que hacen en la adjudicación. Con lo cual me planteo, si las empresas pueden anticipar los sobrecostes y complementarios para afinar a la baja en la subasta y quedársela y aun así obtener ganancias ¿no puede la administración subastadora afinar en los pliegos de forma que no haya sobrecostos ni complementarioso que fueran verdaderamente excepcionales?