Les introduciré con una breve historia. El otro día en clase de dirección estratégica, en la universidad, fue divertido. La sangre corrió por la clase, sin piedad.

El caso es que la carrera de administración y dirección de empresas es una carrera que todo el mundo conoce y que no todos la cogen por vocación. En una de las asignaturas que tengo, dirección estratégica, me he dado cuenta que es la que mas se acerca al mundo real. Porque te preparan con tensión y exigencia, no se como sera en el resto de universidades pero el sistema me gusto y me dio en que pensar.

Un día nos pusieron un ejercicio que debíamos resolver en diez minutos, en el proyector pusieron un reloj countdown para que cuando llegase a cero dejásemos de escribir. Muchos se quejaban que esos les ponía nerviosos pero creo que es algo bueno, porque te mantiene centrado en tu tarea. En esta asignatura hay que hacer grupos para trabajar, la diferencia esta en que tienes total libertad para elegir grupo, modificar o dejarlo. Incluso en los trabajos, si consideras que algún miembro no ha cumplido con lo que debía, simplemente no pones su nombre y listo. Esto hace que la competitividad no solo sea entre grupos, si no que dentro de los grupos también. El otro día había que presentar un pequeño trabajo, no mas de cinco minutos, en el que hablases sobre alianzas entre empresas. El profesor en la línea de siempre, buscando el detalle con el que hacerte ver algún fallo, cosa que me parece muy bien. La parte de la sangre con la que he empezado este artículo viene cuando tras la presentación de un grupo, otro grupo ataco su trabajo, esto inicio un debate entre los grupos y el profesor, todos se descuartizaban entre si. Nosotros nos sentamos a disfrutar de la sangre, dejando que ellos hiciesen todo el trabajo sucio de atacarse. Esto afecto claramente a la calidad de los trabajos de los grupos implicados, así como a sus notas, ya que al aparecer argumentos en contra de lo que acababan de presentar se podía entender que no había sido un trabajo muy solido.

Esta competitividad tan encarnizada jamás la había visto en una clase, lo cual, me llevo a pensar si los alumnos están demasiado mimados hoy en día. Mucha gente se quejaba después de que es malo que halla estos ataques entre grupos, o incluso boicots dentro de los grupos, porque seamos serios, siempre se puede cerrar un business con alguien de otro grupo para obtener información de su trabajo. Esta competitividad tan sangrienta es buena, positiva sin ninguna duda, porque te hace esforzarte al máximo, te hace explotar el máximo de tu potencial. Yo llegue a pensar cuando escuche a la gente quejarse “señores, esto es empresariales, se supone que cuando salgamos de aquí entraremos en un mundo hipercompetitivo en el que al mas mínimo atisbo de duda, alguien ocupara nuestro puesto. No basta con ser el mejor, hay que liquidar a la competencia”.

Hasta ahora siempre he visto como la gente que presentaba trabajos mediocres, en los que tampoco es que fuesen los mejores presentando, se les ponía notas de notable para arriba. Pero ahora, veo trabajos muy buenos, perfectos, destrozados sin piedad, por profesor, compañeros e incluso por miembros del propio grupo. Una competitividad así, lleva a la gente a perfeccionar hasta tal punto sus trabajos que ni una coma queda al azar, y por supuesto, el que presenta tiene que ser el mejor del grupo, si no, no presentas y te relegan al puesto de pasar diapositivas desde el ordenador. Los profesores miman demasiado a los alumnos, dándoles notas sobrevaloradas porque “lo han intentado” y eso lo único que nos hace es tener gente no preparada para el mundo cruel y real. Como decimos en ADE “hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”.

En esta asignatura he tenido la suerte de poder formar grupo con personas muy válidas, que saben hacer buenos trabajos y tienen capacidad de adaptarse a las circunstancias, y si es necesario, improvisar perfectamente. Cierto es que también tengo en mente personas que habrían sido perfectas para formar este grupo pero por las circunstancias no están en la misma clase.

En mi opinión no se debería mimar a los alumnos de ninguna carrera, suena a meritocracia pero es que creo en ella. La igualdad de oportunidades esta bien como idea para acceder, pero una vez dentro, es la guerra. Con todo el respeto del mundo es cierto que no se le puede exigir lo mismo a un estudiante de magisterio que a uno de ADE, puede que el primero tenga que enfrentarse a una clase con 35 niños mientras que el segundo tenga que decidir si con mil millones seria positivo (para sus accionistas) atacar una divisa. La responsabilidad no es la misma y los resultados tampoco, pero creo que habría que subir el nivel de exigencia que se pone a los alumnos universitarios para demostrar su valía. Pero no con ello digo que sean necesarios exámenes mas difíciles, eso solo evalúa tu capacidad de memorización. Lo que se debería hacer es evaluar el conjunto, la capacidad para presentar, para resolver problemas y sobre todo para trabajar bajo presión, pero no “presión” si no presión de verdad, de esa de “tenéis que hacer un trabajo, informe mas presentación y me tienes que convencer que una hipoteca subprime es la mejor inversión que haré en mi vida, y es para anteayer”. Esto demostraría quien vale y quien no.

Hace tiempo dije que la política es un arte, aun lo mantengo porque pese a toda esta sangría si observas una de nuestras clases normales, todo esta envuelto en lo que parecen cordiales relaciones entre alumnos en donde todos somos políticamente correctos pero no os dejéis engañar, solo es una mera expresión artística de cara a la galería, en cuanto uno baje la guardia por un solo segundo, te aseguro que al segundo siguiente estará descuartizado.

Para terminar lo haré con una referencia a mi serie favorita, House of Cards, en la cual, Kevin Spacy esta brillante interpretandoa Frank Underwood.

“Todo gatito crece para convertirse en gato, al principio parecen muy inofensivos, pequeños, silenciosos, lamiendo su tazón de leche con avidez. Pero una vez que sus garras son largas, atacan sin piedad. A veces a la mano que les da de comer. Los que tratamos de estar en lo alto de la cadena trófica no debemos mostrar compasión, solo hay una norma, cazar o ser cazado”.